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ALEJANDRO GUERRA ALERTA EN ‘EL PULSO’ DE ONDA GUANCHE DE QUE EL CASO DE EMPADRONAMIENTOS IRREGULARES ENCAJA EN LA TESIS DE SU LIBRO CANARIAS VENDIDA

El abogado y escritor, en su paso por el programa El Pulso, que se emite en la radio digital de la plataforma Onda Guanche, aseguró que lo ocurrido en Telde e Ingenio no es un hecho aislado, sino una pieza más dentro de un proceso mucho más amplio.

El abogado y escritor Alejandro Guerra dejó una entrevista de enorme carga política y geoestratégica en su paso por el programa El Pulso, que se emite en la radio digital de la plataforma Onda Guanche. En conversación con Juan Santana, el autor de Canarias Vendida: así se está gestionando la entrega vinculó la actualidad de la presunta trama de empadronamientos fraudulentos detectada en Telde e Ingenio con la tesis central de su libro, donde sostiene que Canarias atraviesa un proceso silencioso de transformación con consecuencias de gran alcance.

Antes de entrar en el fondo del asunto, Guerra repasó su reciente presencia en la Feria del Libro de Telde, donde participó gracias al respaldo de la librería Tabaiba y de Rosa, a quien quiso agradecer públicamente haberle facilitado estar presente en el evento. El escritor explicó que llegó tarde a la programación oficial y que eso le impidió formar parte de los actos organizados, pese a que, según comentó, el enfoque africano de esta edición encajaba perfectamente con parte de su trayectoria vital y con los asuntos que aborda en su obra.

Aun así, el balance fue positivo. Alejandro Guerra reconoció que era la primera vez que acudía a una feria del libro como autor y no como lector. Desde su caseta observó el paso de público escolar durante los primeros días y valoró que los más jóvenes sigan teniendo contacto con los libros en una época dominada por las pantallas. También confesó que su obra no lo tenía fácil en un entorno así, porque Canarias Vendida no es una novela ligera ni un relato para evadirse, sino un ensayo incómodo, pensado para remover conciencias y obligar a mirar de frente realidades que, según él, muchos prefieren no ver. Pese a ello, vendió 23 ejemplares, superando incluso sus propias previsiones iniciales.

Pero la entrevista cobró verdadera intensidad cuando Juan Santana puso sobre la mesa la operación policial relacionada con empadronamientos presuntamente irregulares de ciudadanos marroquíes en domicilios de Telde e Ingenio. Ahí, Alejandro Guerra fue rotundo: a su juicio, lo sucedido no encaja como una anécdota local ni como una simple picaresca administrativa, sino “como un guante” dentro de la lógica que viene denunciando en su libro.

Según expuso en El Pulso, la utilización fraudulenta del padrón, los contratos falsos y la regularización documental de personas que ni siquiera residirían en las islas serían, en su opinión, síntomas de un fenómeno mucho más profundo. Guerra defendió la tesis de que detrás de estos movimientos no hay solo interés económico o aprovechamiento de resquicios burocráticos, sino una estrategia política y demográfica que afectaría directamente al futuro de Canarias.

El autor insistió en que el padrón municipal se ha convertido en una herramienta extremadamente vulnerable. A su entender, se trata de un sistema en el que muchas veces basta con presentar papeles sin que exista una comprobación real y rigurosa de la residencia efectiva. En ese terreno, sostuvo, encuentran espacio las redes que falsifican documentos, simulan contratos o construyen domicilios ficticios para conseguir empadronamientos que luego sirven como puerta de acceso a otros derechos y trámites.

A partir de ahí, Guerra desarrolló varias de las ideas que forman el armazón de Canarias Vendida. Durante la entrevista defendió que la acumulación de determinados procesos —empadronamientos, regularizaciones, nacionalizaciones, construcción de una identidad diferenciada y cambios estratégicos en sectores clave— podría terminar configurando, con el tiempo, un escenario de enorme trascendencia política para el archipiélago.

En ese sentido, sostuvo que Canarias reúne elementos geográficos que la convierten en un territorio singular y añadió que, según su visión, determinadas transformaciones demográficas y culturales podrían acabar siendo utilizadas en el futuro para sostener un discurso de diferenciación. Se trata de una tesis personal del autor, desarrollada en su libro y reiterada ahora en antena, donde enlazó esta preocupación con la celebración de congresos amazigh, con ciertos símbolos culturales y con lo que considera una dejación política de las instituciones.

Alejandro Guerra también fue muy crítico con la clase dirigente. Durante la entrevista sostuvo que existe una enorme cobardía política a la hora de afrontar estos asuntos con claridad, bien por interés, bien por cálculo, bien por subordinación a agendas ajenas. En su análisis, el problema ya no sería solo jurídico o social, sino claramente estratégico, con implicaciones nacionales e internacionales que, según afirmó, demasiados responsables públicos prefieren no nombrar.

Además, avisó de que, en su opinión, el proceso que describe en su libro no solo continúa, sino que parece acelerarse. Citó como ejemplo operaciones empresariales en el transporte marítimo y en la logística, así como decisiones políticas relacionadas con la inmigración y la regularización de extranjeros. Todo ello, según su lectura, refuerza la idea de que Canarias se encuentra en una posición cada vez más delicada dentro del tablero geopolítico del Atlántico.

La conversación dejó momentos de gran dureza argumental, pero también espacios para la ironía, el humor y la complicidad entre entrevistador e invitado. Guerra incluso se permitió bromear con su escasa habilidad para el marketing personal, admitiendo entre risas que se vende mal y que no nació precisamente para el arte de la autopromoción. Sin embargo, lo que sí volvió a demostrar es una gran capacidad para agitar el debate público y para introducir en la conversación asuntos que rara vez se abordan con tanta crudeza.

Al final, Juan Santana emplazó al autor a regresar pronto a El Pulso para seguir analizando tanto la evolución de este asunto como otros temas de geopolítica internacional. Y es que, se compartan o no sus tesis, lo cierto es que Alejandro Guerra logró de nuevo lo que buscan tantos autores y tan pocos consiguen: que su libro no se quede en una estantería, sino que salte al debate público y se convierta en munición para la conversación política y social.

Porque si algo quedó claro en su paso por el programa El Pulso, que se emite en la radio digital de la plataforma Onda Guanche, es que Canarias Vendida no aspira a entretener ni a dejar indiferente a nadie. Aspira a incomodar, a provocar preguntas y a obligar a mirar con otros ojos una realidad que, según su autor, muchos siguen empeñados en no querer ver.

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