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«JUAN ANTONIO PEÑA DESCUBRE EL NACIONALISMO DE IZQUIERDAS… DESPUÉS DE MEDIA VIDA CALENTANDO BANQUILLO EN LA DERECHA»

El alcalde de Telde inicia su particular curso acelerado de canariedad progresista junto a los nuevos conversos de Primero Canarias, en una escena que confirma que en política no hay ideología fija, sino buena memoria selectiva y mucho salto con pértiga.

La política canaria tiene esas cosas maravillosas que ni el mejor guionista de Carnaval se atrevería a firmar por miedo a que le digan que exagera. Y una de esas joyitas la hemos visto esta semana en Las Palmas de Gran Canaria, donde el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, apareció muy aplicado en una charla sobre el nacionalismo canario de centroizquierda, como quien se matricula de golpe en un curso intensivo de identidad política después de haberse pasado media vida en otra ventanilla ideológica.

Allí estaba el regidor teldense, muy formal, muy atento, muy puesto para la foto, participando en la conferencia del histórico dirigente nacionalista Marino Alduán, titulada nada menos que “El nacionalismo canario imprescindible para la supervivencia de nuestra tierra”. Casi nada. Un título de esos que obligan a ir con cara seria, asentir mucho y mirar al horizonte como si uno acabara de descubrir el gofio, el REF y la lucha por el autogobierno en la misma tarde.

Lo curioso del caso no es que Juan Antonio Peña acudiera a una charla política. Lo verdaderamente entrañable, por decirlo con cariño canario, es ver cómo el alcalde de Telde se encuentra ahora en pleno proceso de puesta al día como nacionalista de centroizquierda, después de una trayectoria política claramente situada en la derecha local. Vamos, que el hombre ha pasado de una banda a otra del espectro político con la suavidad de quien cambia de sombrilla en Melenara cuando gira el viento.

Porque aquí ya no hablamos de un simple matiz ideológico. No. Aquí estamos asistiendo a una especie de transformación exprés, una metamorfosis política de esas que merecen estudio. Ayer una cosa, hoy otra, mañana ya veremos. Y siempre con la misma naturalidad con la que en Canarias uno te dice: “Yo no soy de ningún partido, yo soy de los míos”.

Junto a Peña también destacó la presencia del presidente de Ciuca, formación que en las últimas elecciones se presentó en la lista del Partido Popular y que ahora parece haber encontrado una nueva estación en este viaje ideológico hacia el centroizquierda nacionalista. Un recorrido fascinante, sin duda. De la derecha al municipalismo identitario en cómodos plazos y sin necesidad de dar demasiadas explicaciones. Como si en política uno pudiera cambiar de camisa, de chaqueta y de alma programática al mismo tiempo y aquí no hubiera pasado nada.

En el fondo, esto tiene algo de prodigio. Porque no todo el mundo consigue hacer en tan poco tiempo un trayecto que va del conservadurismo local a las esencias del nacionalismo progresista, con parada en el municipalismo, enlace en Primero Canarias y, si hace falta, billete combinado para Cabildo y Parlamento. Eso ya no es evolución política: eso es turismo ideológico con bono residente.

Y en medio de este escenario apareció también Marino Alduán, que ejerció de maestro de ceremonias en esta catequesis nacionalista. Marino habló de autogobierno, de identidad, de juventud canaria, de patrimonio, del REF, de los recursos estratégicos, del papel del municipalismo y de la necesidad de que Canarias tenga más voz. Todo muy solemne, muy reivindicativo, muy de tierra, mar y futuro. El problema no es el discurso, que puede ser legítimo y hasta necesario. El problema es el casting.

Porque cuando en el mismo salón coinciden dirigentes que han cambiado más de carril político que una guagua esquivando conos en la GC-1, uno no sabe si está asistiendo a una conferencia sobre el futuro de Canarias o al primer congreso regional de la plasticidad ideológica aplicada.

Allí estaban, además, Óscar Hernández, Teodoro Sosa, Vanesa Martín, Francisco García, Francisco Perera y otros representantes municipalistas de distintos municipios del archipiélago. Una foto amplia, institucional, calculada y muy útil para lanzar el mensaje de que aquí hay estructura, proyecto y red territorial. Todo muy respetable. Pero en el caso de Telde, la imagen dejaba una pregunta flotando en el aire como una bolsa en día de viento en Jinámar: ¿de verdad Juan Antonio Peña se ha convertido ahora en referente del nacionalismo de centroizquierda, o simplemente está donde cree que más le conviene estar?

Porque esa es la cuestión. No si uno puede evolucionar políticamente. Claro que puede. Hasta ahí podíamos llegar. La gente cambia, madura, reflexiona, rectifica y se recoloca. Lo que ya cuesta más es tragarse sin una sonrisa que algunos descubran de repente el nacionalismo canario, la sensibilidad de izquierdas y el amor por el autogobierno justo cuando se acercan nuevas citas electorales y empiezan a dibujarse candidaturas, alianzas y sillones.

En Telde, además, la escena tiene un punto especialmente sabroso. Porque no estamos hablando de un político recién llegado ni de un joven idealista en búsqueda de su sitio. Estamos hablando del alcalde de una ciudad importante, con años de trayectoria, con un pasado político reconocible y con un presente que parece escrito con lápiz para poder borrarlo después según convenga.

Y así, entre charla y charla, entre aplauso y aplauso, entre discurso sobre la supervivencia de nuestra tierra y foto de familia del municipalismo, Juan Antonio Peña va completando su nueva formación acelerada. Hoy nacionalista. Mañana centroizquierda. Pasado mañana, quién sabe. En política insular nunca conviene cerrar puertas, por si acaso el viento cambia y hay que volver a mover la veleta.

Lo más admirable, en cualquier caso, es la capacidad de adaptación. Hay políticos que tardan años en construir una identidad. Aquí, en cambio, algunos la alquilan por temporadas. Y además sin pudor. Sin rubor. Sin esa pequeña molestia que antes se llamaba coherencia. Ahora todo eso se resuelve con un buen titular, una foto estratégica y una explicación envuelta en palabras como “municipalismo”, “Canarias”, “consenso” o “retos del archipiélago”, que sirven para todo y no obligan a concretar demasiado.

En resumen, lo vivido este martes en la sede de Municipalistas Primero Canarias dejó una imagen difícil de mejorar: Juan Antonio Peña, alumno aventajado del nuevo nacionalismo de centroizquierda, escuchando con atención doctrinas que hasta hace poco le quedaban bastante más lejos que El Hierro un día de mala mar.

Y así va Telde. Con un alcalde que, después de toda una vida política en la derecha, parece haber descubierto ahora la patria canaria, el autogobierno, la conciencia identitaria y la emoción progresista. Nunca es tarde, dirán algunos. Desde luego. Pero también es verdad que hay conversiones tan repentinas que no parecen una convicción… sino una candidatura con calentamiento previo.

Porque en Canarias ya sabemos cómo funciona esto:
unos cambian de ideas por principios y otros cambian de principios por ideas que den votos.

Y en eso, hay que reconocerlo, algunos ya tienen un máster.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

3 respuestas

  1. Mientras tanto, Guillermo Reyes tragando sapos y culebras porque yo mismo ya no apoyo el proyecto pela nos ha vendido a la izquierda.

  2. Juan Antonio Peña ya piso moqueta y le gustó y ya es uno más que quiere eternizarse en el cobro de dinero público,los nacionalistas de izquierda eso a los que el demonizo en elecciones,fueron sus maestros…..que vergüenza alcalde,dije Diego en vez de digo…..pues que sepas te vas a llevar un batacazo y Guillermo Reyes lo peor que ha pasado a Telde políticamente hablando.

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