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«DÍA DEL LIBRO: ESCRIBIR DESDE LA ORILLA DEL SILENCIO OBLIGADO»

Cada 23 de abril celebramos el Día del Libro; una fecha que debería ser, ante todo, un reconocimiento sincero al valor de la palabra escrita y a quienes la sostienen con esfuerzo, constancia y vocación. Sin embargo, para muchos autores noveles —especialmente en nuestra tierra canaria— esta jornada se vive también con un inevitable matiz de desencanto.

Mi vida profesional transcurrió en la mar, como Marino Mercante, pero en paralelo, casi como un refugio íntimo durante las largas travesías, fui cultivando la escritura. Con el tiempo, esa afición se convirtió en una parte esencial de mi identidad, una manera de preservar historias, tradiciones y la memoria viva de nuestras islas. Hoy, ya jubilado, he podido dedicarle más tiempo a esta vocación, dando forma a una obra literaria diversa que abarca desde el género de: novela, ensayo histórico, poesía, estudios, tratados sobre nuestro léxico canario ; guías turísticas; artículos de opinión; en total tengo 15 libro publicados en la actualidad y todos ellos ya, en segunda e incluso tercera edición, pero a pesar del número, que aunque  puedan  resultar suficiente, me sigo considerando un humilde escritor novel, que escribe con la “libertad de los condenados”

Y, sin embargo, a pesar del esfuerzo y el compromiso con nuestra cultura, uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué lugar ocupa realmente el escritor novel en nuestra sociedad?

La respuesta, en muchos casos, resulta desalentadora, pues existe una evidente falta de apoyo por parte de las administraciones públicas, ya sean Gobiernos Autonómicos, Cabildos o Ayuntamientos. Las ayudas económicas por desgracia, necesarias, son escasas o inexistentes; los espacios para la presentación de obras son limitados y, en demasiadas ocasiones, inaccesibles. La promoción cultural parece relegada a un segundo plano, superada por otras prioridades que, siendo legítimas, no deberían eclipsar el valor de la literatura.

No deja de ser paradójico que se destinen importantes recursos a otros ámbitos (deportes, carnavales, ferias del campo etc.), mientras la creación literaria —una de las formas más profundas de expresión cultural— queda prácticamente abandonada a la iniciativa individual. El escritor, especialmente el que comienza, se enfrenta así a un camino solitario, sin respaldo ni herramientas suficientes para dar a conocer su obra.

Aunque tengo que aplaudir y reconocer, que al menos nuestro Cabildo de Gran Canaria, ofrece una librería donde vender los libros, cosa por otra parte que lo puede hacer cualquier librería, venta de libros a cambio de una comisión. No, no es suficiente… Le falta precedía física en las Ferias del Dia del Libro como Institución.  

Esta realidad no solo afecta a quienes ya llevamos años escribiendo, sino que golpea con más fuerza a los nuevos talentos. Jóvenes autores con inquietudes, con historias que contar, con miradas frescas sobre nuestra tierra, que ven cómo sus aspiraciones se diluyen ante la falta de oportunidades. Muchos terminan abandonando, no por falta de talento, sino por ausencia de apoyos.

Pero no se cofundan, yo no digo, que esa mal llamadas “Feria del Libro”, sea mala, pues insisto en que le vendría mejor llamarse “Feria del Librero”, que una vez al año le organizan los ayuntamientos, olvidando a escritores noveles o aquellos que se autoeditan, no ofreciéndoles una caseta.

Lo que yo propongo es otra cosa; mayor implicación y facilidades para el escritor, durante todo el proceso de elaboración necesario para llegar a convertir su trabajo en libro físico y luego su promoción, y muy especialmente para los canarios escritores noveles.

Porque no se trata solo de poner unas cuantas casetas para que la gente diga, ¡Pero que bueno es este Ayuntamiento que se preocupa por la cultura!, Porque simplemente es falso. Este tipo de eventos está pensado principalmente para que los libreros vendan más libros; por lo que creo que habría hacer lo mismo, pero donde el protagonista sea el escritor y muy en particular si lo que se exponen son sus obras, y además vecinos del municipio donde se celebra el Dia del Libro.

Yo, por ejemplo, con el propósito de que mis libros sean más accesibles económicamente al lector final, he optado, siempre que puedo, en eliminar al clásico editor, que se suele llevar un 30% del valor de venta al público, al distribuidor, que también suele llevarse otro 30%, e incluso al librero, que también se lleva un 20/30, si no es el Corte Inglés. que éste se lleva el 50%, y de esa forma (eliminándooslos), puedo sacar el libro a la venta con un 60 0 70% de descuento.

Dicho lo anterior, seguro que se estarán preguntando… ¿Y entonces, ¿cómo y dónde y puedes vender los libros? La respuesta es simple, ya que estamos en la era de la informática, yo uso el sistema de venta “on line”, bien directamente publicitándome o usando Amazon; pero si después de todo eso que hago encaminado abaratar el precio de la obra, no cuento con el apoyo de las instituciones locales (Ayuntamientos Gobierno de Canarias o Cabildo), en las llamadas “Ferias del libro”, donde no nos proporcionan un lugar determinado(caseta) para exponer nuestras obras, todo se nos hace más cuesta arriba; razón por lo cual muchos escritores actuales, posiblemente futuros talentos literarios, no continúan con su vocación y dejan de escribir, precisamente por esa  falta de ese apoyo que demando, y así el 90% mueren  en el intento, porque no todos tienen la fortuna , que por mi condición de jubilado, me puedo permitir el lujo de escribir y publicar , por el amor al arte.  

Por ello, me ratifico en que, no me parece mal la existencia de la “Feria del Libro” anual, pero serían más efectiva, enriquecedoras y estarían más completas, si se le proporcionara a los escritores noveles o auto editores, una caseta oficial, como se hace con los librero y editores, conocidos o consagrados.

 Canarias posee una riqueza cultural inmensa. Sus paisajes, su historia, su relación con la mar, sus tradiciones y su gente constituyen un patrimonio narrativo extraordinario. Pero ese patrimonio necesita voces que lo cuenten, y esas voces necesitan ser escuchadas, valoradas y respaldadas. Porque de lo contario y como decimos en canarias…. “A conejo huido, palos a la madriguera”

Este Día del Libro no debería limitarse a actos simbólicos o celebraciones puntuales. Debería ser también ser un momento de reflexión y, sobre todo, de compromiso. Un compromiso real con la cultura escrita, con quienes la crean y con quienes la transmitirán en el futuro.

Porque un pueblo que no cuida a sus escritores, y aquí tengo que citar con mucho dolor, al mío de Telde, que no facilita la difusión de sus escritores, es un pueblo que corre el riesgo de perder parte de su memoria y sobre todo de su identidad.

Desde mi experiencia personal, y con el respeto que merece esta profesión, levanto hoy la voz no solo en nombre propio, sino también en representación de tantos autores que comparten esta misma sensación de abandono. No pedimos privilegios, sino oportunidades. No reclamamos protagonismo, sino reconocimiento. No exigimos favores, sino apoyo justo y coherente con la importancia de la cultura.

Ojalá llegue el día en que escribir en Canarias no sea un acto de resistencia, sino una labor acompañada, valorada y dignamente sostenida.

Mientras tanto, seguiremos escribiendo, porque a pesar de todo, la literatura siempre encuentra la manera de sobrevivir. El escritor por ley natural, morirá algún día, pero su obra quedará ahí latente y viva hasta que el mundo acabe.

Dicho lo anterior, solo me resta felicitar por este “Dia del libro”, a todos aquellos valientes, especialmente noveles que se han atrevido a expresarse por medio de la literatura y no han muerto en el intento, sin tener que decir aquello tan canario de … ¡Compadre! fui a por tunos a la finca de Manolito el “pajúo” y no traje más que púas clavadas en los dedos.

O como le decía D. Quijote a su escudero Sancho… “Sábete Sancho, que la virtud que vale por si sola se hereda o se cultiva, pero de la ignorancia… ¡Apártate!, Que es la madre de todos los males”

¡Qué cosas!

Julio César González Padrón. Marino Mercante y escritor

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