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«VALORES EN LA POLÍTICA: MÁS ALLÁ DE UNA ESTRATEGIA ELECTORAL»

En los últimos años, la política es percibida en muchos casos, como un juego de estrategias electorales, donde lo importante es ganar votos, posicionarse mejor en encuestas, o construir discursos que resulten atractivos, aunque no se plasmen en contenidos cercanos, necesarios y reales, convirtiendose en un concurso de fomentar al líder.
 
Sin embargo, esta visión reduce la política a una mera competición, dejando de lado su esencia más profunda: el servicio a la sociedad, basado en valores.
 
La política no es una profesión, ni buscar el sitio para perpetuarse, aunque te voten.
 
Los valores en la política no son un adorno, ni un recurso retórico; son el fundamento sobre el cual se construyen decisiones que afectan la vida de millones de personas.
 
 – La honestidad, por ejemplo, no solo implica evitar la corrupción, sino también comunicar con transparencia, dar la cara, reconocer errores y actuar con coherencia. 
 
Cuando estos principios se debilitan, la confianza ciudadana se erosiona, generando apatía y desafección hacia las instituciones, y no sé debe funcionar así.
 
– Otro valor clave es la responsabilidad. 
 
Gobernar no consiste únicamente en prometer en base a cálculos, sino  pensar a largo plazo, incluso cuando las medidas necesarias no sean populares en el momento, pero necesarias.
 
La política, guiada exclusivamente por la estrategia electoral, tiende a priorizar el beneficio inmediato, mientras que una política basada en valores, busca el bienestar sostenible de la sociedad.
 
– La empatía juega también un papel fundamental.
 
Comprender las necesidades reales de la ciudadanía, requiere escuchar, no como eslogan , sino como realidad y lo más ampliamente y cercano posible.
 
Los políticos-as tienen que ir a la gente, no al revés.
Algo que solo parece verse claro antes de las elecciones.
 
Sin esa empatía, las políticas públicas , corren el riesgo de convertirse en soluciones desconectadas de la realidad.
 
Reducir la política a una estrategia electoral, es limitar su potencial transformador.
 Las elecciones son importantes, pero deberían ser un medio, no un fin.
 
Cuando los valores guían la acción política, se fortalece la democracia, y las personas que participan en mejorar su sociedad, y se recupera la confianza ciudadana, construyendose sociedades mejores y más justas.
 
En definitiva, la política necesita menos cálculo, menos escaparate y más convicción. 
 
No se trata de ignorar la estrategia, sino de subordinarla a principios éticos sólidos. 
 
Solo así será posible, recuperar el verdadero sentido de la política:
 
 «Mejorar la vida de las personas y construir un futuro común, basado en el Respeto, tan denostado, la  Entrega, y la Dignidad, contra intereses personales»
 
José Suárez

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