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«Los fenómenos humanos en periodos de guerra»

Vivir con una mente abierta y agradable, disfrutar de cada momento de la vida.

La guerra es algo, que parece inevitable en la historia del ser humano y no me refiero, exclusivamente a historia antigua sino a la historia contemporánea.

El ser humano está conformado por un engranaje engrasado para cubrir deseos y objetivos sin importar el medio usado.

 Afortunadamente hay muchos seres que, de forma lúcida, encuentran caminos que los llevan a ese destino de la forma más pacífica posible.

Recreo en este espacio un escenario donde los artistas marciales son generadores de ambientes pacíficos o al menos lo más pacíficos posible. Son capaces de, como veremos más adelante, salir de las espirales negativas a través de un entrenamiento y refinamiento espiritual.

Nadie se puede llamar así mismo artista marcial si se mantiene en una búsqueda constante de la guerra y hace de la violencia un estandarte. Básicamente no tiene el derecho.

Quienes practican artes marciales deberían buscar relacionarse con la parte más intimista de sí mismos, con aquella que es imposible que sea ultrajada. Allí está la respuesta a la actitud pacífica.

Hoy me gustaría hablarles de algunos conceptos terapéuticos (si es que se podría definir de esta manera) o quizás de algunos aspectos antropológicos basados en el deseo de tener una salud lo más balanceada posible y una longevidad activa.

Sengoku Jidai fue un periodo de guerra civil en Japón. Se inició en 1467 y duró hasta 1568 aunque el orden y la paz final no se consiguió hasta 1615. Casi 200 años de guerra civil.

En aquel periodo los guerreros conocían y desarrollaron unas técnicas denominadas Sappo y Kappo. Hoy les voy a hablar de la técnica Kappo.

El Kappo se usó para tratar a la persona herida en el acto y hacer que se recuperara de la manera más rápida posible. En aquel periodo la velocidad era el asunto más crítico.

Existen cinco principios básicos en el Kappo y que como verán y aún proviniendo de aquellos años son totalmente aplicables en nuestra cotidianidad, si bien ya muchos métodos actuales para tratar la mente y el cuerpo del ser humano los usan sin “otredad”.

Los principios expuestos son las preguntas que, un terapeuta que usa esta técnica en Japón el Kappo Seitai se suele hacer cuando está colaborando con una persona que solicita su ayuda.

Los cinco principios del Kappo son:

Preguntarte y responderte a ti mismo.

Establecer una meta

Dar esperanza

La coexistencia y la copropiedad

Nunca olvidar el sentimiento de gratitud

Existe la posibilidad de establecer un diálogo interior que nos permita preguntarnos y respondernos y entrar en una espiral positiva saliendo de la negativa. Este sería el primer paso. Salir de la espiral negativa.

Para ello es recomendable adoptar un proceso que nos permita alcanzar la meta que nos proponemos intentando que sea un proceso sencillo, es decir intentar sintetizarlo. Para ello podemos aplicar el concepto de “hablar a los demás buscando soluciones”, abriendo puertas y encontrando espacios por los que poder escapar. Y cuando no se puede escapar ser capaz de preguntarnos ¿Y si no escapo que puede ocurrir?

Vivimos no solo para vivir de forma automática. Vivimos para mejorar nuestra vida y la de las personas que están alrededor.

Dar gracias a quienes están cerca. Y en ocasiones, también a quienes no han intentado hacer daño, aunque realmente ellos sin saberlo nos están enseñando mucho a cerca de nosotros mismos. Digo con esto que existimos en este mundo y que cualquier cosa que suceda tiene un significado.

El encuentro con la tan preciada paz pasa por muchos procesos de refinamiento íntimos. Para ello tenemos que acceder a lo más sagrado de nuestra intimidad. No hablo de objetos materiales, y tampoco de ubicaciones corporales. Hablo de “nuestro ser”, esto representa lo más íntimo.

Finalmente importa como el ser humano ejecuta sus actos.

Volviendo a la técnica Kappo Seitai. Es una técnica que surgió en los periodos turbulentos del Japón. Era usual que los guerreros más hábiles y con una conciencia del ser espiritual más expandida crearan, cuando conectaban con su propia naturaleza métodos para mantener la salud. Y como digo, en Japón hay muchos métodos de este tipo creado por artistas marciales, quizás porque ellos conocían ambas caras de la misma moneda.

Tras el Kappo Seitai existen muchos conceptos filosóficos, no es solo método técnico, es preguntarse y responderse así mismo; tener clara la meta; tener y dar esperanza; la valoración de la coexistencia y la copropiedad y siempre poseer un sentimiento de gratitud.

En periodos de guerra existe la vida y lo digo refiendome no solo a las guerras que creamos en el exterior los seres humanos por ambición, poder, arrogancia, orgullo, estupidez sino a las que se están desempeñando en cada momento en nuestro interior.

¿Pueden estos principios del Kappo Seitai de los periodos turbulentos del Japón ayudarnos a pacificar nuestras guerras interiores?

Pedro Fleitas González

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