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UN PERRO MUERE TRAS UN ATAQUE EN GUÍA DE ISORA Y SU PROPIETARIA DENUNCIA FALTA DE AUXILIO POLICIAL

¿Cuántas llamadas hacen falta? Una vecina denuncia que pidió auxilio mientras su perro moría en Guía de Isora. La propietaria acusa de falta de respuesta a la Policía Local y reclama que se identifique oficialmente a la persona responsable del perro atacante.

Una mujer encerrada en el baño de su propia finca. Su perro muerto después de un ataque. Un teléfono al que, según asegura, tuvo que recurrir una y otra vez para conseguir ayuda. Este es el escenario descrito por la vecina que denuncia lo sucedido el domingo 4 de octubre, entre Chiguergue y Aripe, en Guía de Isora.

La afectada afirma que al entrar en la finca no advirtió la presencia de un perro de grandes dimensiones. El animal atacó a su mascota hasta causarle la muerte. Ella terminó refugiándose en el baño porque, según su testimonio, cada vez que intentaba salir el perro la atacaba.

La primera pregunta es inevitable: ¿qué respuesta se activa cuando una persona comunica que está encerrada por miedo a sufrir una agresión? La segunda resulta igual de necesaria: ¿qué consta realmente en los registros de las llamadas?

La mujer sostiene que llamó varias veces a la Policía Local sin recibir una respuesta efectiva. Añade que los agentes no aparecieron hasta después de una cuarta llamada al 112. No se dispone aquí de las grabaciones, horarios ni partes de intervención para corroborar esa secuencia. Precisamente por ello es imprescindible que se aclare.

La denuncia no termina con las llamadas. La propietaria asegura que conoce la posible localización del perro y de su responsable, pero afirma que las autoridades municipales no han efectuado la identificación que ella reclama. Según su versión, le han respondido que el asunto no les compete.

Si esa fue la contestación, procede explicar qué administración debía intervenir, qué trámite correspondía iniciar y qué orientación recibió la ciudadana. Y si no fue esa la respuesta, corresponde a la institución ofrecer su versión y los antecedentes de la actuación.

No es periodismo responsable declarar culpable a alguien sin escuchar a todas las partes. Tampoco lo es reducir a un asunto menor una denuncia de este alcance.

Hay que conocer la cronología de los avisos, identificar a quienes tenían la custodia del animal y determinar si se adoptaron medidas para evitar otros incidentes.

El dolor de una familia por la muerte de su perro merece respeto. La posible existencia de un problema de seguridad merece investigación.

Y una administración que interviene en un episodio de estas características debe poder explicar, con hechos y documentos, qué hizo y por qué.

Vidal Bolaños, escritor y comunicador

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