El deportista grancanario, campeón de Europa y del mundo de carreras de obstáculos, relata en una emotiva entrevista en el último pódcast de MasxTelde el sacrificio que lo llevó a la cima, el accidente que sufrió cuando atravesaba el mejor momento de su carrera y la dura batalla física y emocional que mantiene para recuperar su vida deportiva.
Hay historias deportivas que se escriben con medallas, trofeos y victorias. Otras, sin embargo, adquieren su verdadera dimensión cuando aparece la adversidad. La de Azmán Mesand, deportista grancanario y campeón de Europa y del mundo en carreras de obstáculos (OCR), reúne ambas realidades: la gloria de alcanzar lo más alto y el sufrimiento de ver cómo un accidente puede cambiarlo todo en cuestión de segundos.
En una entrevista concedida al pódcast de MasxTelde, conducida por Lucas Pérez, Azmán Mesand abre su corazón para compartir una trayectoria marcada por el esfuerzo, la disciplina, el amor por el deporte y una lesión que continúa condicionando su vida. Nacido en Gran Canaria, de padre saharaui y madre canaria, pasó su infancia en el Sáhara hasta los 14 años. Aquella experiencia, asegura, le enseñó a valorar lo verdaderamente importante y a entender que la felicidad no depende de las posesiones materiales. «Vengo de un sitio donde no tienes nada y con poco que tengas eres feliz», recuerda.
De los sacrificios diarios a convertirse en campeón del mundo
Antes de encontrar su verdadera pasión, Azmán practicó baloncesto, fútbol, tenis, boxeo, atletismo y otras disciplinas. Sin embargo, fue en las carreras de obstáculos donde descubrió el deporte que acabaría marcando su existencia. Comenzó a competir en OCR en 2014 y, desde entonces, fue construyendo una trayectoria ascendente que alcanzó su momento culminante en 2023.
Aquel año logró proclamarse campeón de Europa de su grupo de edad en junio y campeón del mundo en septiembre, coronando una década de sacrificios y preparación. Pero detrás de aquellas victorias había una realidad desconocida para buena parte del público.
Azmán trabajaba como conductor repartidor y llegó a realizar hasta tres entrenamientos diarios. Madrugaba para ejercitarse antes de comenzar su jornada laboral, aprovechaba el descanso del almuerzo para correr y regresaba al gimnasio después de trabajar. Muchas veces, reconoce, apenas podía compartir tiempo con su mujer y su hija.
Las competiciones fuera de Canarias también suponían un importante esfuerzo económico, pues asegura que no contaba con respaldo financiero suficiente para sufragar los desplazamientos. Lejos de lamentarse, siempre entendió aquellos sacrificios como el precio de perseguir su sueño. En su preparación resultó fundamental el trabajo de sus entrenadores, Pablo García, encargado de la técnica de obstáculos y suspensión, y Tinguaro Ramos, responsable del entrenamiento de carrera.
El accidente que convirtió su mejor año en una pesadilla
La historia dio un giro dramático en diciembre de 2023. Después de haber conquistado los títulos europeo y mundial, Azmán participó en una prueba de la Bestial Series, una competición que conocía perfectamente y en la que había participado numerosas veces. Según relata, durante la carrera se encontró con un obstáculo que no estaba correctamente anclado. Al desplazarse su base, perdió el apoyo y cayó sobre una superficie de hormigón. El impacto le provocó una grave fractura en el brazo. Lo que inicialmente esperaba que fuera una lesión recuperable acabó convirtiéndose en un proceso mucho más complejo.
Primero fue intervenido quirúrgicamente para colocarle una placa y tratar de conservar el hueso. Sin embargo, seis meses después, uno de los fragmentos fracturados sufrió una necrosis, lo que obligó a sustituir la cabeza del radio por una prótesis. Posteriormente, una infección derivó en una tercera operación. El resultado ha sido una importante limitación funcional acompañada de dolor constante. Para alguien que había dedicado prácticamente toda su vida a entrenar, competir y superarse, el impacto emocional resultó devastador. Azmán reconoce que todavía revive aquel accidente y que, si pudiera borrar una carrera de su trayectoria, sería precisamente aquella. «No la tenía que haber hecho porque no necesitaba hacerla», confiesa durante la conversación, aunque reconoce que participó por su pasión hacia esta disciplina deportiva.
Una batalla diaria contra el dolor y las limitaciones
Desde el accidente, su vida se ha convertido en una lucha por recuperar movilidad y mantener la esperanza. El campeón admite que existen momentos especialmente difíciles y que el proceso de recuperación está siendo mucho más duro de lo que imaginaba. Sin embargo, se resiste a aceptar que su evolución haya llegado al límite. Su objetivo ya no es necesariamente volver a conquistar un campeonato internacional. Ahora, cualquier pequeña mejoría representa una victoria. La rehabilitación, las limitaciones y el dolor forman parte de su vida cotidiana, pero mantiene la determinación que lo llevó a convertirse en campeón. Y en esa batalla existe un elemento que considera imprescindible: su familia.
«Si yo gano, ella gana»: la mujer que está detrás de sus medallas
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llega cuando Azmán habla de su esposa. Lejos de presentarse como un deportista que alcanzó la cima en solitario, insiste en que sus éxitos pertenecen también a quienes han estado a su lado. Su mujer no solo lo acompañó durante años de entrenamientos y competiciones, sino que se implicó directamente en las carreras de obstáculos hasta convertirse, según explica, en la primera jueza que ejerció internacionalmente en esta disciplina y en formadora de jueces nacionales.
Azmán recuerda una costumbre que resume perfectamente su relación. Cada vez que terminaba una carrera y recibía una medalla, buscaba a su esposa entre el público, se quitaba la medalla y se la colocaba a ella. «Si yo gano, ella gana y si yo pierdo, ella pierde», afirma. Ese apoyo se ha vuelto todavía más importante desde el accidente. Su esposa, su hija y el resto de su familia constituyen, según sus palabras, el principal sostén emocional para afrontar los momentos en los que la recuperación se vuelve especialmente complicada.
Un referente de las carreras de obstáculos en Canarias
Más allá de sus títulos, Azmán ha sido uno de los deportistas vinculados al desarrollo y la popularización de las OCR en Canarias. Esta modalidad combina carreras por diferentes terrenos con pruebas de fuerza, equilibrio, agilidad, resistencia y suspensión. En una misma competición pueden recorrerse entre 10 y 16 kilómetros y superarse decenas de obstáculos. Su preparación exige una combinación de cualidades físicas que el campeón resume en una fórmula: ser un 50 % corredor y un 50 % especialista en obstáculos.
Durante años encontró en el centro Ultimate OCR de La Garita uno de sus principales espacios de entrenamiento, donde pudo perfeccionar técnicas y prepararse para competiciones nacionales e internacionales. En la entrevista también destaca el crecimiento de esta disciplina en el Archipiélago y el papel de la Liga Canaria de OCR, vinculada estrechamente a su entorno familiar y deportivo. Para Azmán, el objetivo siempre fue algo más que ganar carreras: contribuir a que nuevos deportistas descubrieran una modalidad que considera apasionante.
El campeón que no quiere rendirse
A pesar de las consecuencias del accidente, Azmán conserva intacto su amor por las carreras de obstáculos. Recuerda con emoción sus viajes, las competiciones, los compañeros que conoció y aquellos momentos en los que cruzar una meta significaba mucho más que conseguir una medalla. También admite que una de las pruebas más duras que recuerda fue la carrera larga del Mundial, de aproximadamente 15 kilómetros y más de 60 obstáculos, donde el agotamiento físico lo llevó al límite. Sin embargo, ni siquiera aquellos momentos de sufrimiento se comparan con las dificultades que afronta actualmente.
Su historia deja una reflexión sobre la cara menos visible del deporte de alto nivel: los sacrificios familiares, las dificultades económicas, las lesiones y la incertidumbre que puede aparecer cuando desaparece la posibilidad de competir. Azmán consiguió conquistar Europa y el mundo. Ahora afronta una competición muy diferente, sin cronómetros ni clasificaciones: recuperar toda la movilidad posible y seguir adelante. Y aunque el camino se haya complicado, el campeón grancanario mantiene una convicción que ha definido toda su trayectoria: seguir luchando y no darse por vencido.
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