Dos obispos, numerosos sacerdotes, familiares y fieles acompañaron el último adiós al Padre Báez en San Mateo. Una despedida solemne para un hombre cuya voz desbordó durante décadas las paredes de las iglesias. Pero, al leer la crónica de sus exequias, resulta inevitable recordar lo que él mismo contó sobre el trato recibido dentro de esa institución.
«Me echaron como agua sucia».
La frase pertenece al testimonio que Fernando Báez ofreció en la entrevista que le realicé en esRadio Las Palmas, recogida en una crónica publicada por Radio Las Palmas el 4 de julio de 2025. Recuperarla ahora no supone faltar al respeto a su memoria. También sus palabras forman parte de ella.
Según relató, un vicario que posteriormente sería obispo auxiliar le exigió firmar la renuncia a sus parroquias. Báez aseguró que vivió aquel episodio bajo presión y sin posibilidad de defenderse. Esa fue su versión, y debe presentarse como tal: la crónica citada no incorpora la respuesta del aludido ni permite dar por contrastadas todas las circunstancias de aquel encuentro.
Pero esa cautela periodística tampoco obliga a silenciar el dolor que expresó.
En la misma conversación recordó una visita posterior del obispo, a quien pidió una nueva responsabilidad pastoral: «Sáqueme de aquí, hágame aunque sea capellán de unas monjas». Su relato situaba después su labor en la obra social San Juan de Dios.
Aquella petición hablaba de un sacerdote que quería continuar ejerciendo su ministerio. Junto al reproche aparecía el deseo de seguir siendo útil, de tener una tarea, de continuar sirviendo dentro de la Iglesia.
Por eso, la presencia de José Mazuelos y Cristóbal Déniz en las exequias invita a una reflexión que va más allá de la ceremonia. Acompañar a un sacerdote en su despedida es un gesto de respeto. Preguntarse cómo se sintió acompañado en vida también lo es.
La asistencia al funeral no demuestra por sí sola que hubiera reconciliación, ni permite atribuir hipocresía a quienes acudieron. Desconocemos qué conversaciones pudieron producirse después de aquella entrevista. Lo que sí tenemos es el testimonio que Báez decidió hacer público y que merece conservarse con sus matices, incluidos los más incómodos.
Una despedida multitudinaria no borra una queja anterior. Tampoco una queja permite juzgar toda una trayectoria o todas las relaciones de una persona. Ambas cosas deben encontrar espacio en el recuerdo.
El Padre Báez tuvo una personalidad singular y una manera de hablar que difícilmente dejaba indiferente. Ahora que su voz se ha apagado, sería injusto reducirla a las palabras amables de una necrológica.
En breve recuperaremos esta entrevista en «El Pulso», el programa de Radio Digital Onda Guanche, para escuchar al propio Padre Báez contar su experiencia. Su voz, con sus palabras y sus matices, será la mejor manera de acercarnos al testimonio que dejó.
Que descanse en paz. Y que el respeto a su memoria incluya escuchar lo que dijo cuando todavía podía reclamar un lugar para seguir sirviendo.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
Artículos Relacionados
- El Padre Báez salta al Carnaval
La murga Los Legañosos ha dedicado una canción íntegra al famoso Padre Báez, párroco de…
- EL PADRE BÁEZ, KO
Fernando Báez Santana, más conocido como el padre Báez, ha dejado las parroquias de Lomo Magullo,…
- PODEMOS TELDE CRITICA LAS DECLARACIONES DEL PADRE BÁEZ
Para la formación morada es inaceptable que se culpe a la madre de los asesinatos…

