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EL CALOR EXTREMO OBLIGA A SUSPENDER LAS CLASES PRESENCIALES ESTE MARTES EN TELDE Y OTROS MUNICIPIOS DE GRAN CANARIA

Las altas temperaturas vuelven a condicionar el normal funcionamiento de los centros educativos de Canarias. La Consejería de Educación ha decidido suspender este martes la actividad lectiva presencial en toda Fuerteventura y en nueve municipios de Gran Canaria, entre ellos Telde, ante el episodio de calor extremo que afecta al Archipiélago.

La medida también se aplicará en Agüimes, Artenara, Ingenio, Mogán, San Bartolomé de Tirajana, La Aldea de San Nicolás, Santa Lucía de Tirajana y Valsequillo.

En aquellos niveles y enseñanzas en los que resulte posible, la actividad educativa continuará mediante modalidad telemática.

La decisión fue adoptada este lunes por la tarde por la Consejería siguiendo las indicaciones de la Dirección General de Emergencias y Protección Civil y aplicando el protocolo establecido para proteger a la comunidad educativa durante episodios de temperaturas especialmente elevadas.

El calor vuelve a alterar el inicio del curso

No es la primera vez que las altas temperaturas obligan a modificar la actividad escolar en Canarias. El comienzo del curso anterior también estuvo condicionado por el calor y, el 18 de septiembre de 2025, cinco centros educativos tuvieron que pasar a enseñanza telemática.

Aquella actuación supuso la primera aplicación de la medida más restrictiva contemplada en el protocolo elaborado por Educación después de los graves episodios de calor registrados en años anteriores.

El viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera, sostiene que los centros educativos del Archipiélago afrontan ahora este tipo de situaciones con mayor preparación y recuerda especialmente el episodio vivido en octubre de 2023.

Aquel periodo de temperaturas excepcionalmente altas provocó numerosos problemas en las aulas, incluidos desmayos y lipotimias, y terminó desembocando en una suspensión de clases que marcó un punto de inflexión en la política educativa frente al calor.

Un protocolo con diferentes niveles de riesgo

A raíz de aquellas situaciones, Educación puso en marcha un protocolo específico que establece cuatro niveles en función de la gravedad de las temperaturas.

El nivel 0 representa una situación sin riesgo; el nivel 1 establece riesgo bajo; el nivel 2, riesgo medio, y el nivel 3 corresponde a los escenarios de mayor peligrosidad.

Dependiendo de cada nivel pueden adoptarse diferentes medidas, desde limitar las actividades al aire libre hasta modificar horarios, adelantar la salida del alumnado o, en los escenarios más graves, suspender la enseñanza presencial.

Uno de los objetivos del sistema es evitar cierres generales en todo el Archipiélago y adaptar las decisiones a las condiciones concretas de cada isla, municipio, comarca o incluso centro educativo.

Además, el procedimiento ha sido modificado recientemente. La activación de las principales medidas ya no depende exclusivamente de cada centro, sino que corresponde a la propia Administración educativa, que toma las decisiones atendiendo a los datos facilitados por Emergencias y Salud Pública.

Recomendaciones para el resto de centros

En aquellos municipios donde las clases continúan con normalidad, Educación recomienda utilizar preferentemente las dependencias de los centros que presenten mejores condiciones térmicas y reducir la exposición del alumnado a temperaturas elevadas.

Los equipos directivos también pueden solicitar a las direcciones territoriales o insulares de Educación medidas extraordinarias cuando las circunstancias particulares del centro así lo aconsejen.

Entre ellas figuran la modificación del horario escolar, cambios en determinadas actividades curriculares o la salida anticipada del alumnado.

En el caso de los menores de edad, esta salida anticipada tendrá carácter voluntario, requerirá autorización de sus representantes legales y no podrá producirse antes de las 12:00 horas.

Los estudiantes que permanezcan en el centro continuarán siendo atendidos durante su jornada habitual. Asimismo, los servicios de comedor y transporte escolar mantendrán inicialmente sus horarios establecidos.

Educación seguirá vigilando la evolución del episodio

La Consejería mantendrá un seguimiento permanente de las temperaturas y de las indicaciones realizadas por los organismos responsables de Emergencias y Salud Pública para determinar si resulta necesario ampliar, reducir o modificar las medidas durante los próximos días.

Salud Pública ya había activado este lunes avisos de nivel 3, el máximo contemplado, en diferentes zonas de Canarias debido al elevado riesgo que las temperaturas representan para la población.

Más zonas de sombra y actuaciones en los colegios

Paralelamente, el Gobierno de Canarias continúa desarrollando actuaciones para adaptar los centros educativos a episodios de calor cada vez más frecuentes.

El Plan de adaptación de las infraestructuras educativas frente a las altas temperaturas comenzó con una previsión económica de aproximadamente 30 millones de euros.

Desde su puesta en marcha se han acondicionado 272 zonas de sombra en colegios e institutos del Archipiélago. Durante el presente curso está previsto intervenir en otros 151 centros, con el objetivo de alcanzar un total de 423 actuaciones.

También se han desarrollado 84 proyectos destinados a naturalizar espacios escolares y se han instalado placas fotovoltaicas en 56 centros educativos.

Desde Educación se insiste, además, en la necesidad de que el Estado contribuya económicamente a la adaptación de las infraestructuras escolares, teniendo en cuenta que los episodios de calor extremo ya no constituyen un problema exclusivamente canario y afectan cada vez con mayor frecuencia a distintas zonas de España.

240 sensores controlan las temperaturas en 120 centros

Otra de las novedades de este curso es la utilización de 240 sensores de temperatura distribuidos en 120 centros educativos de las islas.

Estos dispositivos permiten conocer de manera más precisa el comportamiento térmico tanto en el interior como en el exterior de las instalaciones escolares.

Los datos obtenidos permiten a Educación disponer de información adicional para decidir dónde resultan más necesarias nuevas zonas de sombra, proyectos de naturalización u otras actuaciones de adaptación.

También ofrecen una herramienta complementaria para valorar la aplicación del protocolo durante episodios de temperaturas extremas y detectar aquellos centros donde resulta necesario intervenir con mayor rapidez para mejorar las condiciones en las que estudian los alumnos y trabajan los profesionales educativos.

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