Cada nuevo negocio que abre en Telde es una buena noticia, como también lo es comprobar que muchos comercios continúan levantando cada día sus puertas después de décadas de esfuerzo. Y cuando alguno cierra debemos preocuparnos y tratar de comprender qué ha ocurrido, porque detrás de quien empieza, de quien permanece y también de quien tiene que despedirse hay personas, familias, empleos, ahorros e ilusiones. Por eso, una política comercial seria no puede limitarse a celebrar aperturas o encadenar actividades puntuales: debe favorecer la creación de actividad, pero también la consolidación y permanencia del tejido económico local. El verdadero éxito no consiste solamente en abrir una puerta, sino en construir una ciudad que ofrezca oportunidades para mantenerla abierta.
Conozco muchas de esas historias desde mucho antes de asumir responsabilidades públicas. Más de dos décadas vinculado a los barrios y al tejido social, cultural, festivo, deportivo y económico de Telde me han permitido conocer pequeños proyectos que terminaron convirtiéndose en negocios consolidados, pero también a personas preocupadas porque las cuentas no salen o que finalmente tuvieron que cerrar. Hoy, desde mi responsabilidad como portavoz municipal, continúo escuchando preocupaciones sobre actividad, limpieza, seguridad, aparcamiento, accesibilidad o trámites administrativos. Esa experiencia ha reforzado mi manera de entender Telde y el servicio público: estar cerca de la gente, escuchar antes de decidir, planificar antes de actuar, gestionar con rigor y evaluar para saber si realmente estamos cumpliendo. La cercanía sin gestión sirve de poco; pero tampoco entiendo una buena gestión alejada de las personas a las que debe servir.
También por eso las reflexiones que he compartido durante estas semanas están relacionadas. El Palacio de la Cultura, los antiguos Multicines, las 1.022 plazas del parking de San Gregorio o la transformación de las Ramblas de Arnao no deben analizarse como actuaciones aisladas, sino también por su capacidad para generar actividad económica, flujos de personas, consumo, inversión y nuevas oportunidades. Y esa visión debe extenderse a El Goro, Salinetas, Las Rubiesas, Jinámar, Cruz de la Gallina, Bocabarranco, Las Huesas y al resto de nuestros espacios productivos. En ellos existe un enorme patrimonio económico que no siempre se mide en edificios o metros cuadrados: empresarios y empresarias, profesionales, trabajadores y trabajadoras, conocimiento acumulado, especialización, innovación y empresas capaces de competir y proyectar Telde fuera de nuestras fronteras. Comercio, servicios e industria forman parte de un mismo ecosistema económico y una ciudad bien planificada debe favorecer que se complementen, atraigan inversión, generen empleo y multipliquen oportunidades.
Eso exige pasar también de las acciones aisladas a una verdadera política de desarrollo económico local, con planificación, objetivos e indicadores que permitan evaluar resultados. Las campañas comerciales, jornadas gastronómicas y actividades de dinamización son positivas cuando funcionan, pero debemos conocer también la evolución de las aperturas y cierres, la consolidación de los negocios, la ocupación de locales, el empleo generado, las dificultades administrativas y las necesidades reales del tejido empresarial. A ello debemos sumar simplificación de procedimientos, modernización y digitalización, limpieza, seguridad, accesibilidad, movilidad y cooperación entre administraciones y sector privado. Todo ello desde un principio fundamental del proyecto de ciudad que defiendo: reglas claras e igualdad de oportunidades, con una Administración profesional y solvente que no sustituya ni se apropie del mérito de quien emprende, sino que facilite, acompañe y elimine obstáculos innecesarios.
Me alegrará siempre que alguien elija Telde para comenzar un proyecto, sentiré admiración por quienes llevan toda una vida manteniendo el suyo y preocupación cuando una persona tenga que cerrar después de haberlo intentado. Tenemos más de cien mil habitantes, una posición estratégica en Gran Canaria, comercio, servicios, importantes áreas industriales y, especialmente, capital humano, conocimiento y capacidad empresarial. Después de tantos años caminando Telde y escuchando a su gente, sigo convencido de que nuestro mayor reto no es inventar potencial donde no existe, sino organizar, conectar y ayudar a crecer el enorme potencial que ya tenemos. Porque una ciudad avanza de verdad cuando convierte el talento de su gente, mediante planificación, trabajo y oportunidades, en prosperidad compartida y futuro para todos y todas.
José Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde
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