Daida Santana desvela en El Pulso la realidad que atiende esta asociación nacida del voluntariado: familias con graves dificultades económicas, madres y padres que tienen que vencer la vergüenza para pedir ayuda y ocho voluntarias que sostienen una red solidaria prácticamente con sus propios recursos.
Hay historias que no necesitan cifras para estremecer. Basta una frase.
“Hay familias que tienen que elegir entre pagar la comida o comprarle ropa a sus hijos.”
La pronunció Daida Santana durante su entrevista en El Pulso, programa que presenta Juan Santana y que se emite a través de la Radio Digital de Onda Guanche.
Y detrás de esas palabras aparece una realidad que demasiadas veces permanece escondida detrás de las puertas de una casa: familias que atraviesan dificultades económicas, menores que necesitan ropa, calzado o material escolar y personas que, antes de pedir ayuda, tienen que enfrentarse a algo tan duro como la propia necesidad: la vergüenza.
Daida Santana acudió a El Pulso como representante de la Asociación RAIDA, un proyecto solidario instalado en Tenoya que nació precisamente porque había una necesidad que seguía ahí aunque otras personas dejaran de atenderla.
RAIDA comenzó después de que Santana y su compañera Carolina participaran como voluntarias en la denominada Caja de Resistencia Familiar. Cuando las responsables de aquel proyecto decidieron abandonarlo por falta de tiempo, ellas tomaron una decisión que acabaría cambiando también sus propias vidas.
No dejaron caer aquella ayuda.
Se hicieron cargo de la tarea, constituyeron una asociación, comenzaron a darle visibilidad en las redes sociales y fueron incorporando voluntarias.
Hoy son ocho.
Pero RAIDA es mucho más que ocho personas.
Daida lo explicó durante la entrevista: para ellas, la “tribu” la forman también quienes donan, quienes trasladan los productos, quienes entregan pedidos, quienes ayudan a reparar el local y todas aquellas personas que permiten que una prenda, un juguete o unos zapatos terminen llegando a una familia que los necesita.
RAÍCES, TRIBU Y NIDO
El propio nombre de RAIDA fue creado por sus impulsoras.
Detrás se esconde toda una filosofía.
Raíces, para que cualquier persona pueda sentirse en casa independientemente de dónde proceda.
Tribu, porque nadie debería criar solo a sus hijos ni enfrentarse completamente solo a las dificultades.
Y nido, porque pretenden ofrecer un espacio seguro en el que las familias y la infancia puedan sentirse acompañadas.
El local se encuentra en Tenoya y existe gracias también a otro gesto solidario: fue cedido en su momento por el párroco de la zona al proyecto que precedió a RAIDA.
Desde allí comienza diariamente una pequeña cadena de solidaridad.
Pero esa cadena se mantiene con enorme precariedad.
EL DINERO SALE DE SUS BOLSILLOS
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó cuando Juan Santana preguntó cómo puede mantenerse una asociación de estas características sin una estructura profesional y sin que sus integrantes cobren.
La respuesta de Daida Santana fue contundente.
Los gastos de teléfono, productos de limpieza, papel higiénico, cinta adhesiva y otras necesidades básicas salen actualmente de los bolsillos de Carolina y de ella misma.
Y las voluntarias también aportan algo que muchas veces no aparece en ninguna contabilidad: su coche, su gasolina y, sobre todo, sus horas.
Horas que podrían dedicar a su familia, al descanso o a cualquier otra actividad y que deciden entregar a personas que probablemente nunca habían conocido antes.
Incluso determinados arreglos del local se realizan gracias a familiares o ciudadanos que se ofrecen voluntariamente.
Una escalera necesaria para alcanzar las zonas altas de las estanterías llegó también gracias a una donación.
Así funciona RAIDA.
Poco dinero.
Mucho esfuerzo.
Y una extraordinaria cantidad de voluntad.
“NOSOTRAS CONFIAMOS EN LA PALABRA DE LAS PERSONAS”
Quizás una de las decisiones más llamativas del funcionamiento de RAIDA sea la manera en que valoran las peticiones de ayuda.
No exigen expedientes interminables.
No solicitan certificados para demostrar cada desgracia.
No someten a las familias a un interrogatorio.
Confían.
“Nosotras confiamos en la palabra de las personas, en la buena fe, en la necesidad”, explicó Santana.
La asociación parte de una idea sencilla: quien engañe sobre su situación se está engañando a sí mismo.
Por eso intentan evitar que solicitar una bolsa de ropa termine convirtiéndose además en una humillación.
Porque pedir ayuda ya es bastante difícil.
Y Daida Santana dejó durante la entrevista otra reflexión que probablemente resume buena parte del espíritu de RAIDA:
para ella, quienes son capaces de pedir ayuda son personas valientes.
No quiso destacar una historia concreta sobre las demás.
Todas le dejan huella.
Detrás de cada llamada hay una familia.
Detrás de cada mensaje de WhatsApp puede haber una madre preocupada.
Un padre sin recursos.
Un niño necesitando unos zapatos.
Un adolescente al que la ropa se le ha quedado pequeña.
Y detrás de cada petición existe una persona que ha tenido que reconocer que, por sí sola, ya no puede más.
NO TODO LO QUE SE DONA SIRVE
La solidaridad, sin embargo, también exige dignidad.
RAIDA recibe ropa, calzado, juguetes y material para las familias, pero Daida Santana quiso dejar claro que donar no significa desprenderse de aquello que ya no sirve.
Han recibido ropa interior usada, prendas manchadas o con agujeros imposibles de reparar.
Ese material termina desechándose.
También piden que los juguetes estén completos y que cunas, carritos o tronas conserven todas las piezas imprescindibles para poder utilizarlos con seguridad.
Porque una familia necesitada no merece cualquier cosa.
Necesita ayuda, pero también merece respeto.
DE GÁLDAR A JUAN GRANDE: LA NECESIDAD NO ENTIENDE DE MUNICIPIOS
Aunque el local esté ubicado en Tenoya, las peticiones llegan desde diferentes puntos de Gran Canaria.
Daida mencionó durante la entrevista casos procedentes de Gáldar, Las Palmas de Gran Canaria o Juan Grande.
La asociación intenta que las familias puedan acudir al local, pero muchas veces aparece otro problema: quien necesita ropa para sus hijos tampoco dispone necesariamente de vehículo.
Llegar hasta Tenoya puede exigir coger dos guaguas.
Por ello, cuando resulta posible, son las propias voluntarias quienes trasladan los pedidos.
Otra vez aparecen el vehículo particular.
La gasolina.
El tiempo.
Y nuevamente, el voluntariado.
LO MÁS DIFÍCIL: NO PODER LLEGAR A TODOS
Cuando Juan Santana preguntó cuál era el principal problema al que se enfrentaba RAIDA, podría haberse esperado una respuesta económica.
No fue exactamente esa.
Daida Santana señaló como una de sus mayores dificultades no conseguir llegar todavía a todas las familias que podrían necesitar ayuda.
El dinero también preocupa.
Resulta complicado que determinados gastos continúen dependiendo prácticamente de dos personas.
Pero lo que más les duele es pensar que puede existir una familia necesitando ayuda y que todavía no sabe que RAIDA existe.
Por eso quieren crecer.
Acercarse a colegios e institutos.
Establecer contactos con administraciones y otras asociaciones.
Organizar actividades para menores.
Crear espacios de escucha para padres y madres.
Impulsar eventos benéficos.
Y organizar campañas de recogida de juguetes en Navidad.
El proyecto todavía está comenzando.
Pero las necesidades llevan mucho tiempo esperando.
ROPA, CALZADO Y MATERIAL ESCOLAR
Actualmente, una de las principales demandas de las familias es la ropa.
Ropa infantil.
Ropa para adolescentes.
También necesitan calzado en buen estado.
Pero existe un producto especialmente difícil de conseguir: material escolar.
Prácticamente no reciben donaciones suficientes.
Y nuevamente aparece una realidad que debería incomodar a cualquier sociedad: que comenzar un curso escolar con una mochila, lápices, cuadernos y todo el material necesario pueda convertirse para algunas familias en un problema económico.
No estamos hablando de lujos.
Estamos hablando de ir al colegio.
“NO TENGAN VERGÜENZA”
El momento probablemente más emotivo de la entrevista llegó al final.
Juan Santana pidió a Daida Santana que enviara un mensaje a esas familias que necesitan ayuda pero todavía no se han atrevido a llamar.
Su respuesta fue directa:
“Que no tengan vergüenza.”
Porque cualquiera puede terminar atravesando una situación económica complicada.
Porque ninguna persona debería ser juzgada por necesitar ayuda.
Y porque, como recordó la representante de RAIDA, todas las personas tienen derecho a ropa, alimentación y una vivienda digna.
RAIDA no pretende mirar a nadie desde arriba.
Pretende ponerse a su lado.
Quizás ahí radique la diferencia.
CÓMO COLABORAR CON RAIDA
La asociación necesita voluntarios y voluntarias, personas que ayuden con el transporte de donaciones y pedidos, ciudadanos que puedan colaborar en el acondicionamiento del local, cajas de plástico para organizar la ropa e incluso ayuda para darle una mano de pintura a las instalaciones.
También resulta fundamental difundir sus carteles y folletos para conseguir que RAIDA llegue precisamente a quienes más la necesitan.
Las personas que quieran solicitar ayuda o colaborar pueden contactar con RAIDA en el 635 313 472, mediante el correo electrónico contacto@raida.es, a través de Instagram y Facebook buscando Asociación RAIDA, o mediante su página web www.raida.es.
UNA ENTREVISTA QUE DEJA UNA PREGUNTA
La entrevista terminó con las felicitaciones de Juan Santana a quienes integran este proyecto.
Pero quizás debería terminar también con una reflexión.
Mientras discutimos diariamente sobre grandes presupuestos, administraciones, políticas sociales y millones de euros, en un pequeño local de Tenoya ocho voluntarias continúan doblando ropa, preparando pedidos y utilizando sus propios coches para que una familia pueda vestir a sus hijos.
Mientras tanto, Carolina y Daida siguen pagando determinados gastos de sus propios bolsillos.
Y hay familias que siguen teniendo que decidir qué pagan primero.
La comida o la ropa de sus hijos.
Ese es el drama.
Pero también existe otra cara.
La de quienes, ante ese drama, decidieron no mirar hacia otro lado.
La llamaron RAIDA.
Y significa raíces, tribu y nido.
Una pequeña asociación que todavía está empezando, pero que ya ha entendido algo que demasiadas veces olvidamos:
cuando una persona pide ayuda, lo último que necesita es ser juzgada. Lo primero que necesita es encontrar una mano al otro lado.
Entrevista realizada en El Pulso, programa presentado por Juan Santana y emitido a través de la Radio Digital de Onda Guanche.

