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«LA IGUALDAD EN TELDE: DEMASIADOS TITULARES Y MUY POCAS POLÍTICAS»

El reciente anuncio de Primero Canarias de vetar acuerdos con quienes niegan la violencia machista debería ser, en principio, una buena noticia.

Frente a quienes cuestionan la existencia de la violencia contra las mujeres, minimizan sus consecuencias o atacan las políticas públicas destinadas a combatirla, resulta imprescindible mantener posiciones claras. La violencia machista no es una cuestión ideológica ni una opinión. Es una realidad que afecta a mujeres y niñas, que tiene raíces profundas en las desigualdades de género y que exige respuestas políticas, institucionales y sociales.

Pero cuando ese titular se observa desde la realidad concreta de Telde, resulta difícil no hacerse una pregunta: ¿estamos ante un compromiso político real o ante una declaración destinada, una vez más, a ocupar espacio mediático?

Porque en política, y especialmente cuando hablamos de igualdad, las palabras tienen valor únicamente cuando van acompañadas de hechos.

Primero Canarias integra a CIUCA, formación que gobierna el Ayuntamiento de Telde junto al Partido Popular. Y la realidad de nuestra ciudad durante este mandato dista mucho de reflejar el compromiso con las políticas de igualdad que ahora se proclama.

Nunca antes Telde había estado tan abandonada en materia de políticas        públicas de igualdad. Proyectos, programas y líneas de trabajo construidas durante años han perdido continuidad. La igualdad ha dejado de ocupar el lugar central que debería tener en la agenda municipal y lo que tendría que ser una política transversal se ha ido diluyendo hasta quedar reducida, demasiadas veces, a actuaciones puntuales, conmemoraciones y declaraciones institucionales.

Y eso también es una decisión política.

Telde fue pionera

El abandono actual resulta todavía más doloroso porque Telde no parte de cero.

Nuestra ciudad tiene una larga trayectoria de políticas dirigidas a las mujeres y con las mujeres. El movimiento feminista de Telde ha sido durante décadas un referente de participación y compromiso social, y el Centro de la Mujer constituyó un espacio pionero de atención, orientación y acompañamiento a las mujeres.

Desde allí se desarrolló un trabajo fundamental. Se atendieron realidades concretas, se acompañaron procesos vitales, se impulsaron programas de prevención y se construyeron políticas que entendían algo esencial: que la igualdad no se alcanza únicamente proclamándola, sino generando condiciones para que las mujeres puedan ejercer efectivamente sus derechos.

Aquello no fue fruto de un titular. Fue fruto de años de compromiso político, trabajo profesional, participación ciudadana y movimiento feminista.

Eso es coherencia.

Coherencia es mantener las políticas cuando dejan de ser noticia. Es sostener los recursos cuando no hay elecciones. Es defender los servicios públicos cuando nadie está mirando. Es convertir los principios en presupuestos, programas, profesionales, evaluación y resultados.

Porque una política de igualdad sin recursos corre el riesgo de convertirse en una declaración de intenciones.

Y las declaraciones de intenciones no cambian vidas.

Manifiestos y palabras que se lleva el viento

Cada año, con motivo del 8 de marzo o del 25 de noviembre, asistimos a la presentación de manifiestos institucionales en defensa de la igualdad y contra la violencia machista.

Se pronuncian grandes palabras. Se hacen fotografías. Se proclama el compromiso institucional.

Y, después, cabe preguntarse: ¿dónde están los proyectos? ¿Qué programas se están desarrollando? ¿Qué recursos tienen las mujeres? ¿Qué políticas de prevención se están impulsando? ¿Qué trabajo educativo se realiza? ¿Qué evaluación se hace de lo desarrollado?

Un manifiesto no es una política pública. Una declaración institucional no sustituye a un proyecto. Las palabras necesitan presupuestos, planificación, recursos y evaluación.

De lo contrario, terminan siendo palabras que se lleva el viento.

Y hay algo todavía más preocupante: cuando la igualdad se convierte en un elemento decorativo de la política, corremos el riesgo de vaciarla precisamente de aquello que le da sentido.

¿Dónde está la línea roja?

Aquí es donde cuesta especialmente creerse la nueva proclama de Primero Canarias.

Primero Canarias mantiene una estrategia de alianza y entendimiento con Coalición Canaria. Y Coalición Canaria gobierna con el Partido Popular, mientras que en distintos territorios, también en Canarias se han producido acuerdos políticos en los que también ha participado Vox.

Por eso resulta legítimo preguntar:

¿Cómo se va a mantener esa supuesta línea roja cuando lleguen las negociaciones, cuando las mayorías sean ajustadas y cuando las matemáticas electorales planteen la posibilidad de alcanzar el poder mediante acuerdos con quienes cuestionan las políticas de igualdad y la lucha contra la violencia machista?

Va a costar creerse esa línea roja. No porque no deseemos que exista. Precisamente porque queremos que sea verdad.

Si Primero Canarias afirma que no pactará con quienes niegan la violencia machista, tendrá que demostrarlo cuando hacerlo resulte incómodo. Cuando el acuerdo sea necesario para gobernar. Cuando el cálculo electoral aconseje mirar hacia otro lado.

Porque la coherencia política comienza, precisamente, cuando cumplir aquello que se ha prometido deja de ser fácil.

La contradicción en Telde

En Telde, la pregunta adquiere todavía más fuerza.

CIUCA gobierna junto al Partido Popular y hemos asistido recientemente a escenarios públicos en los que representantes de CIUCA, con el alcalde al frente, han participado en movilizaciones compartidas con representantes del PP, Vox y colectivos situados en posiciones de extrema derecha.

Resulta difícil comprender que se anuncie ahora un cordón sanitario frente al negacionismo mientras se comparten espacios políticos con quienes cuestionan abiertamente determinadas políticas feministas.

Y mientras tanto, las políticas municipales de igualdad continúan relegadas.

Entonces la pregunta vuelve a aparecer:

¿Dónde están realmente las líneas rojas: en los titulares o en la práctica política?

¿Dónde están las mujeres?

Hay otra cuestión que tampoco podemos dejar de señalar.

Cada vez que aparecen públicamente los principales líderes de Primero Canarias surge una pregunta inevitable: ¿Dónde están las mujeres?

La representación política también es una forma de hacer política. Los carteles comunican. Las fotografías comunican. Los espacios de poder comunican. Los silencios también comunican.

Resulta llamativo que mujeres que forman parte de esta organización y que incluso ostentan responsabilidades institucionales tengan una presencia pública que no parece guardar proporción con el discurso de una organización que pretende situar la igualdad entre sus principios fundamentales.

No se trata únicamente de contar cuántas mujeres aparecen en una fotografía.

Se trata de preguntarnos quién ocupa el centro, quién tiene voz, quién representa el proyecto, quién aparece cuando llega el momento de comunicarlo y quién queda relegada a un segundo plano.

Porque una organización política que aspira a transformar la sociedad debería comenzar también por mirar hacia dentro. La perspectiva de género no puede aplicarse únicamente al discurso dirigido hacia fuera.

También debe servir para observar las propias estructuras de poder.

Y aquí aparece una cuestión que va mucho más allá de Primero Canarias o de cualquier otra organización política: ¿qué lugar seguimos reservando las mujeres en los espacios donde realmente se toman las decisiones?

Porque no basta con que haya mujeres.

Las mujeres tienen que estar donde se decide.

 Menos titulares y más políticas.

Telde necesita recuperar una política municipal de igualdad seria, transversal y sostenida en el tiempo. Necesita programas de prevención. Necesita recursos para las mujeres. Necesita educación en igualdad. Necesita apoyar al movimiento asociativo. Necesita profesionales. Necesita evaluación.

Y, sobre todo, necesita voluntad política.

Necesita recuperar el camino que convirtió a Telde en una ciudad pionera y que fue construido gracias al esfuerzo de muchas mujeres que, durante décadas, entendieron que transformar la sociedad significaba también transformar las instituciones.

Telde tiene una historia feminista de la que sentirse orgullosa. Ese legado no puede ser sustituido por titulares, fotografías y manifiestos sin contenido.

La lucha contra la violencia machista no puede activarse únicamente cuando conviene políticamente.

Y las mujeres no pueden convertirse en protagonistas de un cartel mientras permanecen ausentes de los espacios donde se decide el futuro. Necesitamos políticas públicas reales. Necesitamos coherencia. Necesitamos valentía política.

Y necesitamos recordar que gobernar no consiste únicamente en alcanzar el poder, sino en decidir para qué se quiere ese poder.

La igualdad debería ser demasiado importante como para convertirla en un simple titular.

Porque la coherencia no se proclama. La coherencia se demuestra en la acción.

Secretaría de Igualdad
Nueva Canarias-Bloque Canarista de Telde

Un comentario

  1. Dónde estuviste tú ante el descalabro hecho a nuestra compañera Celeste. Miraste para otro lado, incapaz de salir en su defensa, los únicos, Minerva y Agustín. Así que calladita, mejor, qué valores promulgas cuándo no has defendido ni a nuestra compañera.

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