Hay artículos que uno escribe con calma, como quien ajusta una vela antes del amanecer. Y hay otros que salen como un golpe de mar: secos, inevitables, necesarios. Mi artículo Cisne negro fue de los segundos. Lo publiqué porque veía señales que otros preferían ignorar. Y el tiempo —y las 4.025 lecturas en pocos días— me han confirmado que no estaba solo en esa inquietud.
Las reacciones han sido un mapa perfecto de la España actual: Unos me felicitaron. Otros me llamaron exagerado. Algún valiente e incluso los del sector “sanchita” me llamaron “facha”.
A estas alturas, ni me inmuto. Pero sí me obliga a “ratificarme”. Porque cuando un texto provoca aplausos, insultos y nervios, es que ha tocado un punto que duele. Y cuando algo duele, es porque hay verdad.
“España está en un punto crítico, y fingir que no pasa nada, como pretende Pedro Sánchez es infantil”
Lo diré sin rodeos. España vive un momento político que huele a maniobra, a cálculo y a silencio previo al temporal. Quien no quiera verlo, que mire para otro lado. Yo no.
La crisis de Melilla no es un incidente fronterizo. Es una “operación geopolítica” ejecutada con precisión desde Rabat y aceptada con una pasividad que solo puede interpretarse de dos maneras: o incompetencia, o conveniencia.
Y ambas son peligrosas.
Mientras Ceuta y Melilla ardían, el presidente del Gobierno estaba de vacaciones. Mientras los ciudadanos pedían auxilio, el Rey —sí, el jefe del Estado— era mantenido lejos de la zona por “razones diplomáticas”. Mientras Marruecos celebraba su “Marcha Verde”, aquí se hablaba de “incidentes aislados”.
Eso no es casualidad. Eso es “una grieta”. Y las grietas, cuando no se atienden, se convierten en vías de agua.
“Los cisnes negros” no aparecen; se provocan, se aprovechan o se toleran”
Quien me llamó “exagerado” debería repasar la historia. Porque la historia es más dura que mis palabras.
Aquí algunos ejemplos de cómo los gobernantes han usado crisis para reforzar su poder:
“Incendio del Reichstag (1933)” — Un edificio arde y, de repente, se suspenden libertades, se persigue a opositores y se consolida un régimen totalitario. ¿Casualidad? No. Maniobra. “El Golpe de Fujimori (1992” — Caos institucional, cierre del Congreso y gobierno por decreto. Todo “legal”, todo “necesario”, todo “por el bien del país”. “El Estado de emergencia en Turquía (2016)” — Un intento de golpe, y acto seguido, purgas masivas, detenciones y un poder reforzado. El cisne negro perfecto. La Primavera Árabe (2011) — Un vendedor ambulante se inmola y cae medio Oriente Medio. Un suceso inesperado que reconfiguró países enteros. Lo ocurrido en Sarajevo (1914) — Un disparo, una guerra mundial. Un cisne negro que cambió el planeta.
Nada de esto fue casual. Todo tuvo intención, cálculo o aprovechamiento.
Por eso me ratifico en que, “los cisnes negros existen, y suelen aparecer cuando un gobernante teme perder el mando, como le está ocurriendo ahora a Pedro Sánchez”.
“España y la tentación del poder”
No afirmo que el Gobierno vaya a decretar un estado de excepción. No afirmo que haya un plan oculto. Pero sí afirmo —porque la historia lo demuestra— que “la tentación existe”, pero si suelto y mantengo mi más que evidente sospecha
Cuando un presidente como Pedro Sánchez, está acorralado por crisis internas, por escándalos, por investigaciones judiciales, por socios incómodos y por un calendario electoral adverso, la tentación de usar una crisis para ganar tiempo es enorme.
Y España hoy, reúne todos los ingredientes. Todos.
Los viejos marinos sabemos que hay capitanes que, cuando ven venir el temporal, no piensan en salvar a la tripulación, sino en salvar su puesto.
“Defenderse no es retroceder; es poner las cartas sobre la mesa”
A quienes me llamaron exagerado, les digo: “La historia es más exagerada que yo”.
A quienes me llamaron “facha”, les digo… Confunden crítica con ideología. “Y eso, además de opinión pobre, lo es estúpida e infantil”.
A quienes me felicitaron, les digo: “Gracias por mirar el horizonte con ojos abiertos”.
Y a todos, les recuerdo que “Los cisnes negros” no son profecías. Son advertencias. Y esta advertencia está documentada.
“Cisnes negros, mentiras y la defensa de nuestra Corona”
Como expongo aquí, mi reciente artículo sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez orqueste un escenario de excepcionalidad para evitar las urnas, levantó ampollas en el sector “sanchista”, mientras recibía el respaldo de una amplia mayoría de lectores.
Por ello hoy me he visto obligado a matizar de nuevo, que no hablo de metáforas, sino de maniobras reales. Hoy, desgraciadamente, los hechos me dan la razón y me obligan a ampliar esa advertencia.
Las últimas vergonzosas declaraciones de Pedro Sánchez en la Cadena SER han traspasado todos los límites tolerables. Escuchar al presidente del Gobierno criticar abiertamente al Rey de España es de una gravedad extrema. Pero que lo haga recurriendo a la mentira flagrante —afirmando que don Felipe lleva 20 años de reinado sin visitar Ceuta, cuando es sabido que lleva 12 en la Jefatura del Estado y que sus viajes dependen de la autorización del propio Ejecutivo— es un insulto a la inteligencia de los españoles a los que suele tratar de “tontos”.
Resulta indignante ver cómo el presidente de nuestra nación exculpa al Rey de Marruecos de los acontecimientos de Ceuta, desviando la culpa hacia Rusia e Israel mientras torpedea deliberadamente a nuestra Corona y alaga al Rey de Marruecos Mohamed VI
Ante este ataque institucional, manifiesto mi rechazo más absoluto a sus palabras y mi defensa firme e inquebrantable de nuestro Rey Felipe VI
Por todo ello, este desafío ya no es una cuestión de siglas, sino de dignidad nacional. Mañana se celebrarán manifestaciones en toda España en apoyo a Ceuta y en defensa de nuestra soberanía.
Yo desde aquí hago un llamamiento unánime a todos los ciudadanos, independientemente de su filiación política, a salir a la calle. Es hora de demostrar al gobierno social comunista de Pedro Sánchez, al Rey de Marruecos Mohamed VI y resto del mundo mundial, que las instituciones españolas y nuestras fronteras se respetan y que España y su Rey son sagrados.
“Como conclusión final, me ratifico, y con más fuerza”
Me ratifico porque la historia me respalda. Me ratifico porque España está padeciendo en un silencio extraño. Me ratifico porque la frontera sur es una grieta que nadie quiere mirar. Me ratifico porque la tentación del poder es más fuerte que cualquier discurso, y por último me ratifico, en llamar a Pedro Sánchez, por su actitud manifiesta, “COBARDE Y TRAIDOR A LA PATRIA”
Y que conste, que no escribo para alarmar a nadie. Escribo para que nadie pueda decir mañana: “Yo no lo vi venir”, como ocurrió en el 36, y derivó en una cruenta guerra civil.
Porque, como decimos en Telde, “A conejo huido, palos a la madriguera”. Y es que amigo lector, tú sabes tan bien como yo qué en el pasado … ¡Casos se han dado!
Julio César González Padrón
Marino Mercante y escritor
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