Residentes de la costa de Telde critican los problemas de tráfico, vehículos sobre las aceras y posibles dificultades para el acceso de emergencias, mientras el Ayuntamiento sostiene que la evacuación del público se desarrolló con fluidez pese a las retenciones.
La multitudinaria celebración de los fuegos artificiales de Melenara vuelve a dejar dos lecturas muy diferentes. Mientras miles de personas disfrutaban del espectáculo desde el litoral de Telde, vecinos de Melenara, Clavellinas y Salinetas trasladaban a Onda Guanche su profundo malestar por lo que califican como un nuevo episodio de «caos» circulatorio y falta de previsión.
Los residentes cuestionan la organización desplegada durante una noche en la que la elevada concentración de vehículos volvió a poner al límite la capacidad de los accesos y zonas de estacionamiento de la costa.
La denuncia vecinal parte de una premisa clara: los fuegos de Melenara no son un acontecimiento inesperado. Se celebran cada año, reúnen a decenas de miles de personas y generan unas necesidades de movilidad perfectamente conocidas con antelación.
«No estamos hablando de una emergencia que aparece de un día para otro», señalan los afectados, que entienden que el Ayuntamiento debería disponer de una planificación capaz de evitar que los mismos problemas se repitan edición tras edición.
Vehículos sobre aceras y accesos
Uno de los principales motivos de preocupación denunciados a Onda Guanche fue el estacionamiento indiscriminado de vehículos.
Según explican los vecinos, durante la noche pudieron verse coches ocupando aceras, zonas de paso peatonal, proximidades de accesos a viviendas y otros espacios que, a su juicio, deberían permanecer completamente despejados.
La preocupación aumenta cuando se analiza la posible respuesta ante una emergencia. Los residentes advierten de que algunas vías presentaban importantes dificultades de circulación debido a la acumulación de vehículos, una circunstancia que podría haber complicado la entrada de ambulancias, bomberos u otros servicios de emergencia en caso de resultar necesaria una intervención urgente.
Los denunciantes consideran además insuficientes las alternativas de aparcamiento ofrecidas para absorber una afluencia de estas dimensiones.
«Los que vivimos aquí durante todo el año también tenemos derecho a poder acceder a nuestras casas, utilizar las aceras y tener las calles despejadas», reclaman.
El Ayuntamiento defiende el dispositivo
El Ayuntamiento de Telde reconoce que durante la salida de asistentes se registraron retenciones, algo habitual ante una concentración de vehículos de estas características, pero defiende que el dispositivo permitió canalizar el tráfico y la evacuación del público con fluidez.
Esta interpretación, sin embargo, no convence a los residentes afectados, que consideran que el análisis de la jornada no puede limitarse exclusivamente al tiempo empleado por los vehículos para abandonar la zona.
A su juicio, también deben evaluarse las condiciones en las que permanecieron calles, aceras, accesos particulares y posibles corredores de emergencia durante las horas de mayor concentración.
Críticas a la Policía Local
La actuación de la Policía Local de Telde también aparece señalada en la protesta.
Los vecinos aseguran que numerosas situaciones de estacionamiento irregular se produjeron en zonas donde existía presencia policial y consideran que durante los fuegos se permitió una ocupación de espacios públicos que cualquier otro día podría terminar en sanción.
«La Policía Local no puede convertirse en espectadora de las infracciones», sostienen.
Para los denunciantes, un acontecimiento que concentra a miles de personas en un espacio reducido necesita mucho más que presencia policial. Reclaman una verdadera ordenación previa del tráfico, filtros de acceso, vigilancia efectiva de los estacionamientos y garantías de que las vías necesarias para una eventual evacuación o emergencia permanezcan libres.
«La seguridad no consiste solamente en colocar drones»
Otro de los aspectos sobre los que incide la denuncia es el despliegue tecnológico utilizado durante este tipo de celebraciones.
Los vecinos reconocen la utilidad de cámaras, drones y otros sistemas de vigilancia, pero consideran que estos medios pierden eficacia cuando los problemas se producen directamente sobre el terreno.
«De poco sirve presumir de dispositivos de vigilancia si abajo se permite que los vehículos invadan aceras, accesos o lugares que pueden ser necesarios ante una emergencia», argumentan.
La preocupación vecinal, por tanto, no se centra exclusivamente en las molestias que genera una noche de elevada afluencia, sino en las posibles consecuencias que podría tener una situación de emergencia real con determinadas calles congestionadas o espacios ocupados.
Una situación que se repite cada año
Los residentes de Melenara, Clavellinas y Salinetas lamentan especialmente que estas situaciones no sean nuevas.
Consideran que después de numerosas ediciones de los fuegos existe experiencia suficiente para conocer los puntos más conflictivos, calcular las necesidades de estacionamiento y establecer un sistema más eficaz para impedir que los vehículos terminen ocupando cualquier espacio disponible.
Por ello, reclaman explicaciones sobre el dispositivo diseñado para esta edición, las zonas habilitadas para aparcar, el número de efectivos movilizados y los criterios aplicados ante los vehículos estacionados irregularmente.
«Organizar un acontecimiento multitudinario no consiste únicamente en celebrarlo y después destacar el número de asistentes», advierten.
Los vecinos insisten en que el verdadero éxito de una celebración de estas características también debe medirse por su planificación, la seguridad ofrecida, la capacidad de respuesta ante una eventual emergencia y el respeto hacia quienes viven durante todo el año en los barrios que soportan directamente sus consecuencias.
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