Los vecinos del bloque 9 de la calle Manuel Alemán Álamo, en el Valle de Jinámar, han vuelto a alzar la voz ante el deterioro de sus viviendas y la falta de actuaciones que, aseguran, llevan años reclamando. Durante una comparecencia celebrada este jueves, denunciaron que, casi nueve años después de la firma del convenio del Plan ARRU (Área de Regeneración y Renovación Urbana), continúan pendientes intervenciones que consideran esenciales para garantizar la seguridad de los residentes. «Están jugando con nuestras vidas», advierten.
La preocupación se centra especialmente en el estado de los elementos estructurales de los edificios. El portavoz vecinal Carlos Cano Herrera ha alertado de la existencia de fisuras y problemas en los pilares. Un informe técnico municipal realizado en julio de 2025 confirmó daños en los pilares de los locales de la planta baja del bloque 9 y fue remitido al Instituto Canario de la Vivienda. Según los vecinos, en este edificio hay al menos 12 pilares afectados, además de daños en algunos elementos de los ascensores.
Los residentes recuerdan que los problemas estructurales no son nuevos. Las primeras actuaciones se remontan a décadas atrás y, según explican, en 1983 un desplazamiento de unos tres centímetros llegó a provocar el desalojo de los vecinos. Desde entonces se han ejecutado distintos trabajos de refuerzo que, a juicio de los afectados, no han resuelto definitivamente el problema.
La inquietud se extiende además al conjunto residencial, ya que los edificios forman parte de una misma promoción y fueron construidos con materiales y sistemas similares a finales de los años setenta. Aunque el bloque 9 es señalado como uno de los que presenta un peor estado, los vecinos reclaman una intervención global que permita conocer y corregir las deficiencias del resto de inmuebles.
Un convenio de 2,7 millones
El origen de buena parte de las quejas se encuentra en el convenio firmado en diciembre de 2017 entre el entonces Ministerio de Fomento, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Telde. El acuerdo movilizó 2,717 millones de euros para la rehabilitación de viviendas y la regeneración de espacios públicos de Jinámar.
El programa contemplaba actuaciones sobre hasta 392 viviendas, además de la reurbanización del entorno, y ya recogía deficiencias relacionadas con las estructuras, humedades, cimentación, cubiertas, fachadas, instalaciones y accesibilidad.
El calendario inicial establecía junio de 2021 como fecha para finalizar las obras, pero posteriormente fue ampliado hasta septiembre de 2022. El programa continuó después mediante nuevas fases y, en diciembre de 2024, Fomentas retomó los trabajos de rehabilitación de 372 viviendas, después de que las obras quedaran paralizadas tras la salida de la adjudicataria inicial. En aquel momento, el Ayuntamiento situaba la ejecución en torno al 35% y preveía concluir los trabajos en diciembre de 2025.
Para los vecinos, sin embargo, las actuaciones realizadas no han resuelto los problemas que consideran más graves. Reclaman que los fondos destinados a la rehabilitación se traduzcan en intervenciones efectivas sobre las estructuras, además de la renovación de instalaciones antiguas y otras mejoras previstas en el ARRU. «Solo le han puesto un vestido, pero no arreglaron el interior», sostienen.
Años de espera
Los residentes consideran especialmente preocupante que una parte de las deficiencias detectadas en los últimos años afecte a elementos estructurales. La inspección municipal realizada en julio de 2025 sobre el bloque 9 volvió a poner el foco en el estado de los pilares de los locales de la planta baja.
Los vecinos sostienen que no se trata únicamente de una cuestión de conservación de los inmuebles, sino de seguridad y tranquilidad para las familias que viven en ellos. Recuerdan, además, que en anteriores episodios sísmicos algunos residentes llegaron a ser desalojados preventivamente por los servicios de emergencia, experiencias que han incrementado el temor ante cualquier nuevo deterioro.
La situación ha llevado a reclamar responsabilidades tanto al Gobierno de Canarias como al Ayuntamiento de Telde. Los residentes piden que ambas administraciones coordinen las actuaciones pendientes y que se ejecuten los recursos previstos para la rehabilitación del barrio.
La protesta tendrá continuidad el próximo lunes 17 de agosto, cuando los vecinos han convocado una concentración entre las 10.30 y las 12.00 horas ante el Edificio de Usos Múltiples II del Gobierno de Canarias. Con esta movilización pretenden reclamar una respuesta a unas deficiencias que, denuncian, llevan demasiado tiempo esperando una solución.
«Están jugando con nuestras vidas» resume el sentimiento de unos vecinos que aseguran estar cansados de convivir con grietas, refuerzos y el temor por el estado de sus edificios. Su demanda, insisten, ya no pasa por nuevos compromisos o anuncios, sino por que las obras necesarias para garantizar la seguridad de sus viviendas se ejecuten de una vez. Entienden que los daños son provocados por deficiencias en la construcción inicial y no por falta de mantenimiento.
Canarias7
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Un comentario
Estos son problemas reales dónde coño están los partidos de la oposición que se dejen de tonterías de denuncias sin sentidos y velen por la seguridad de quienes vivimos en esta incertidumbre y peligro que cualquier día hay una desgracia joder.