El ensayo británico NEOVACC utilizará vacunas de ADN fabricadas para cada paciente y combinadas con inmunoterapia. Marc Cucurull, oncólogo del ICO, considera prometedora la estrategia, aunque pide prudencia
La prudencia no debe impedir reconocer la importancia de esta investigación. Los grandes avances médicos suelen comenzar con estudios pequeños, pocos pacientes y muchas incertidumbres. Así empezó también buena parte del camino que ha transformado el tratamiento del cáncer de mama.
La investigación contra el cáncer de pulmón ha dado un nuevo paso con el inicio en Reino Unido de NEOVACC, un ensayo clínico que estudia una vacuna terapéutica fabricada de manera individual para cada paciente.
No se trata de una vacuna preventiva, sino de un tratamiento destinado a enseñar al sistema inmunitario a reconocer las células cancerosas y atacarlas con mayor eficacia.
El ensayo incluirá únicamente a diez pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado, la variedad que representa aproximadamente el 85% de los casos. Al tratarse de una fase I, su principal objetivo será comprobar la seguridad de la vacuna, estudiar sus posibles efectos adversos y buscar las primeras señales de respuesta inmunitaria.
Marc Cucurull, oncólogo del Institut Català d’Oncologia (ICO), considera que se trata de “un ensayo muy prometedor, porque explora un mecanismo de acción totalmente innovador”. Sin embargo, también advierte de que todavía es pronto para hablar de un cambio definitivo en el tratamiento del cáncer de pulmón.
Una vacuna diferente para cada paciente
Aunque dos personas padezcan el mismo tipo de cáncer, sus tumores pueden presentar mutaciones genéticas diferentes. Por ese motivo, NEOVACC no es una vacuna general que pueda administrarse a todos los enfermos.
Los investigadores analizan una muestra del tumor y la comparan con las células sanas del paciente. Mediante herramientas computacionales identifican las mutaciones capaces de generar neoantígenos, unas señales características de las células cancerosas que el sistema inmunitario podría reconocer.
Con esa información se fabrica una vacuna de ADN específica para cada persona. Su misión es proporcionar a las defensas del organismo una especie de retrato robot del tumor para que las células T puedan localizarlo y atacarlo.
La vacuna se administrará junto con pembrolizumab, una inmunoterapia ya utilizada contra el cáncer de pulmón. Este medicamento bloquea el mecanismo PD-1/PD-L1, un freno que algunos tumores utilizan para desactivar al sistema inmunitario.
La estrategia actúa, por tanto, en dos direcciones: la vacuna señala qué células deben ser atacadas y el pembrolizumab ayuda a retirar el freno que impide combatirlas.
Según el registro oficial del ensayo británico, los participantes recibirán la vacuna por vía intramuscular cada tres semanas durante los primeros seis meses y, posteriormente, cada seis semanas. El tratamiento podrá prolongarse durante un máximo de dos años.
Una tecnología que pretende reducir tiempo y costes
Otra de las novedades de NEOVACC es su sistema de fabricación, conocido como doggybone DNA o “ADN en forma de hueso”. El material genético se produce mediante enzimas y sin utilizar células, un procedimiento que podría reducir el tiempo y el coste necesarios para elaborar un medicamento diferente para cada paciente.
La investigación está dirigida por especialistas de la Universidad de Liverpool y del Clatterbridge Cancer Centre, en colaboración con NHS Blood and Transplant y varias empresas biotecnológicas. El proyecto cuenta con 2,66 millones de libras de financiación pública del Medical Research Council, según UK Research and Innovation.
Chris Jones, una mujer de 68 años con cáncer de pulmón avanzado que solo había respondido parcialmente a la inmunoterapia, ha sido la primera participante en recibir la vacuna.
Su caso representa un importante comienzo, pero no permitirá por sí solo demostrar la eficacia del tratamiento. Será necesario conocer la evolución de todos los participantes y desarrollar posteriormente ensayos con centenares o miles de pacientes.
De cinco a diez años de investigación
Cucurull calcula que los primeros datos sobre una posible eficacia podrían conocerse dentro de aproximadamente dos años. Si fueran positivos, todavía serían necesarios ensayos de fase II y fase III antes de plantear su aprobación.
La llegada de esta vacuna a la práctica clínica podría tardar entre cinco y diez años. Además, NEOVACC no debe confundirse con otras vacunas experimentales de ARN mensajero. En este caso se utiliza ADN y el tratamiento se fabrica seleccionando las mutaciones particulares del tumor de cada paciente.
Por el momento, tampoco puede afirmarse que vaya a curar el cáncer de pulmón o evitar las recaídas. El objetivo inicial es comprobar si resulta segura y si consigue activar correctamente al sistema inmunitario.
Así comenzaron los avances contra el cáncer de mama
La prudencia no debe impedir reconocer la importancia de esta investigación. Los grandes avances médicos suelen comenzar con estudios pequeños, pocos pacientes y muchas incertidumbres. Así empezó también buena parte del camino que ha transformado el tratamiento del cáncer de mama.
Hace décadas, tratamientos que hoy son habituales comenzaron siendo experimentales. La cirugía conservadora, la radioterapia, la hormonoterapia, los fármacos contra los tumores HER2, los inhibidores de las ciclinas, los conjugados anticuerpo-fármaco y la inmunoterapia fueron superando diferentes ensayos hasta demostrar sus beneficios.
Actualmente no existe un único tratamiento para el cáncer de mama, sino terapias adaptadas a las características de cada tumor. El diagnóstico temprano y los nuevos medicamentos han aumentado las posibilidades de curación y prolongado la vida de muchas pacientes con enfermedad avanzada.
La Sociedad Española de Oncología Médica confirma que los nuevos tratamientos han mejorado la supervivencia en los principales subtipos de cáncer de mama.
Por eso hay que felicitar a la ciencia, a los profesionales sanitarios y a los pacientes que participan en los ensayos. Gracias a ese esfuerzo acumulado, los tratamientos contra el cáncer de mama salvan muchas vidas cada día. NEOVACC inicia ahora un camino todavía incierto, pero toda conquista científica tuvo alguna vez un primer ensayo y un primer paciente.
El cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2022 se diagnosticaron 2,5 millones de casos y se produjeron alrededor de 1,8 millones de fallecimientos.
NEOVACC no es todavía una cura, pero sí una nueva vía de investigación. La medicina ha comenzado a probar una vacuna basada en la identidad genética de cada tumor. Ahora serán los resultados científicos los que deberán demostrar si esta esperanza puede convertirse en un tratamiento capaz de salvar vidas.
Juan Santana, periodista y locutor de radio
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