La restauración de la Virgen del Carmen podía haberse comunicado perfectamente desde el Cabildo de Gran Canaria, en un acto institucional o mediante una comparecencia pública. El mensaje habría tenido exactamente el mismo valor y se habría evitado alimentar un debate que en Telde vuelve una y otra vez: el de la utilización de las celebraciones religiosas para obtener visibilidad política
La solemne celebración celebrada anoche en honor a la Virgen del Carmen, volvió a dejar en Telde una imagen que empieza a convertirse en costumbre: la utilización de un acto litúrgico como escenario para anuncios y mensajes de marcado contenido político.
Durante la acción de gracias de la eucaristía celebrada en la parroquia de San Gregorio, el vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, Teodoro Sosa, tomó la palabra para anunciar el compromiso de la institución insular con la restauración de la imagen de la Virgen del Carmen. Nadie cuestiona la importancia de esa actuación patrimonial, que sin duda constituye una buena noticia para la ciudad. Lo que sí resulta cuestionable es el lugar y el momento elegidos para realizar un anuncio de carácter institucional.
En democracia existen espacios para cada cosa. Las ruedas de prensa, los plenos, los actos oficiales o las comparecencias públicas son los escenarios naturales para comunicar decisiones políticas o institucionales. Los templos, por el contrario, deberían permanecer como lugares de culto, oración y encuentro espiritual, ajenos a cualquier protagonismo partidista o institucional.
Canarias Informativa
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Un comentario
Me parece fuera de lugar que en un día de celebración con tanto fervor se meta este político en medio de una eucaristía.