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«LA APROPIACIÓN INDEBIDA SISTEMÁTICA EN POLÍTICA»

La apropiación indebida es, en términos jurídicos, un delito contra el patrimonio. Se produce cuando alguien recibe un bien con la obligación de custodiarlo o devolverlo y decide incorporarlo como propio.

Pero existe otra forma de apropiación indebida que no aparece en el Código Penal y que, sin embargo, resulta cada vez más frecuente en la vida pública: apropiarse del trabajo de otros, de los logros colectivos, de las instituciones, del relato y hasta de las esperanzas de una ciudadanía que merece bastante más que propaganda.

La política deja de ser un instrumento al servicio del interés general cuando algunos la convierten en una herramienta de marketing. Cuando importa más la fotografía que la gestión. Cuando el titular pesa más que el resultado. Cuando se intenta convencer a los vecinos de que todo empezó el día en que uno llegó al gobierno.

En Telde llevamos tres años asistiendo precisamente a esa forma de entender la política.

Resulta llamativo comprobar cómo proyectos iniciados durante el mandato anterior desaparecieron deliberadamente del relato oficial para ser presentados como propios o, sencillamente, quedaron guardados en un cajón porque reconocer su origen parecía políticamente inconveniente. Ha ocurrido con actuaciones de asfaltado, con iniciativas sociales como la Mesa de Sinhogarismo, con infraestructuras municipales, con proyectos deportivos y con muchas otras actuaciones que ya estaban planificadas o en marcha.

Paradójicamente, cuando esos mismos proyectos no salen adelante, el discurso cambia de inmediato. Entonces aparece el retrovisor. Entonces la culpa vuelve a ser de quienes gobernaron antes.

Es una estrategia tan repetida que ya forma parte del manual político del actual gobierno: los aciertos son propios; los problemas siempre son heredados.

Sin embargo, los hechos desmontan ese relato.

El actual Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) no recibieron un ayuntamiento quebrado. Todo lo contrario. Encontró unas cuentas municipales saneadas, liquidez en las arcas públicas, pago a proveedores al día, empresas públicas funcionando con normalidad, un contrato de limpieza actualizado tras años de trabajo, el Plan Integral de Jinámar en marcha, los ARRU desarrollándose, planes de asfaltado preparados para continuar, tres escuelas infantiles rehabilitadas y abiertas, incluso la cuarta en camino, y un importante refuerzo de la plantilla municipal con 33 nuevos agentes de Policía Local y 32 trabajadoras sociales y técnicos destinados a fortalecer los servicios públicos.

La verdadera herencia no era un problema económico. La verdadera herencia era una oportunidad.

Y esa oportunidad se ha desperdiciado.

Basta con repasar algunas de las grandes promesas realizadas durante estos tres años.

El Mercado Municipal iba a abrir prácticamente de inmediato. Decenas de titulares, vídeos y publicaciones así lo anunciaban. Estamos en julio de 2026 y continúa cerrado, rodeado de incertidumbre y sin un horizonte cierto para su reapertura.

La limpieza de la ciudad merece un capítulo aparte. Se nos dice que hay más inversión, más maquinaria, más personal, que se le está pagando unos 9 millones de euros al año a la empresa,  o lo que es lo mismo; 750.000,00 € al mes… Hasta se le han regularizado atrasos. Sin embargo, la percepción mayoritaria de los vecinos es justamente la contraria: Telde está más sucia. Cuando preguntamos por esa contradicción en el pleno, la respuesta oficial del Gobierno llega a afirmar que «Telde huele a caramelo». Sobran los comentarios. Que cada vecino mire su barrio y saque sus propias conclusiones.

El Polideportivo Paco Artiles es otro ejemplo paradigmático. El entonces candidato Juan Antonio Peña aseguró que, si llegaba a la Alcaldía, abriría las instalaciones en apenas tres meses. Han pasado tres años, no tres meses. El polideportivo continúa cerrado, sin prestar el servicio que los vecinos y la ciudad necesita y la solución elegida por Juan Antonio Peña (CIUCA) ha sido ceder su explotación durante quince años a la Federación Canaria de Natación, una decisión tomada a dedo y rodeada de una importante controversia política y jurídica.

La movilidad tampoco escapa a esta dinámica. El aparcamiento modular de Arnao, finalizado en 2024, ha servido incluso para almacenar vehículos retirados durante el Carnaval, pero sigue sin ponerse al servicio de los ciudadanos. Lo mismo ocurre con los aparcamientos de San Gregorio y San Juan. Mucha propaganda, numerosas visitas institucionales, fotografías y anuncios. Tres años después, ni una sola plaza disponible para aliviar uno de los principales problemas de movilidad de Telde.

Algo parecido sucede con los planes de asfaltado. Durante este mandato se han dejado perder más de doce millones de euros destinados a renovar las vías públicas, una media cercana a cuatro millones por año. Mientras tanto, el deterioro del firme continúa creciendo en numerosos barrios.

El Mercadillo de Jinámar heredó un Plan Director para ordenar y potenciar el mayor evento comercial semanal del municipio. Hoy la realidad es muy distinta: descontrol organizativo, expansión sin planificación, conflictos continuos y denuncias por presiones a empleados públicos. Otra oportunidad desaprovechada.

La gestión de los recursos humanos tampoco resiste un análisis serio. Tres años después, los 33 nuevos agentes de Policía Local continúan pendientes de culminar su incorporación definitiva. Las trabajadoras sociales afectadas por situaciones de fraude de ley siguen sin una solución estable y numerosos empleados municipales permanecen en una incertidumbre administrativa impropia de una administración moderna.

Mientras tanto, áreas estratégicas como Contratación cuentan hoy con menos personal que cuando Juan Antonio Peña (CIUCA) comenzó su mandato, debilitando precisamente el departamento encargado de impulsar inversiones, licitaciones y ejecución de proyectos.

Y si hay un ámbito donde la ausencia de planificación resulta especialmente preocupante es en los Servicios Sociales. Tres años después no existe un plan integral para combatir una realidad dramática: el 31,2 % de la población de Telde se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Son más de 32.700 personas. Solo en Jinámar esa cifra supera las 10.900 personas, más del 60 % de su población. Detrás de estos porcentajes hay cientos de personas y familias que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas y que luchan cada día por salir adelante. Ayudarles y blindar su dignidad debe ser la principal prioridad de cualquier gobierno.

El deporte tampoco ha escapado al abandono. Mientras otros municipios avanzan con nuevas instalaciones, apoyan a sus clubes e impulsan inversiones permanentes, en Telde cientos de deportistas siguen esperando mejoras que nunca llegan. El deporte parece existir únicamente para las fotografías institucionales.

Todo ello evidencia un mismo patrón.

La comunicación institucional ha terminado sustituyendo a la gestión. El anuncio ha sustituido al resultado. El vídeo ha sustituido a la ejecución. El relato ha sustituido a la planificación.

El ejemplo más evidente es la ejecución presupuestaria. En 2024 el Ayuntamiento dejó sin ejecutar cerca de 78 millones de euros sobre un presupuesto de 118 millones. Posteriormente fue necesario realizar ajustes impuestos por el Estado. Ahora, en 2026, todo apunta a que la historia vuelve a repetirse.

Porque no basta con disponer de recursos económicos.

Hay que saber convertirlos en obras, inversiones, empleo, servicios públicos y oportunidades para la ciudadanía.

Gobernar no consiste en emocionar permanentemente.

Gobernar consiste en resolver.

La ciudadanía entiende perfectamente que todos los gobiernos reciben problemas heredados. Lo que espera es que, después de tres años, quienes asumieron esa responsabilidad sean capaces de ofrecer soluciones y no únicamente explicaciones.

Porque llega un momento en que el tiempo deja de ser una excusa para convertirse en responsabilidad.

La apropiación indebida más preocupante no consiste únicamente en apropiarse de un proyecto ajeno o de un mérito político. Consiste en apropiarse de la ilusión de toda una ciudad prometiendo soluciones inmediatas para terminar ofreciendo únicamente titulares, vídeos y explicaciones.

Telde merece un gobierno que hable menos del pasado y construya mucho más el futuro.

La política no consiste en apropiarse del trabajo ajeno ni en buscar culpables cuando aparecen dificultades. Consiste en asumir responsabilidades, gestionar con rigor y dejar una ciudad mejor de la que uno encontró.

Y, tres años después, esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del gobierno de Juan Antonio Peña.

José Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde

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