Hace apenas unos días, en Telde despedimos las fiestas de San Juan Bautista, patrón de nuestra ciudad y símbolo del barrio fundacional donde comenzó buena parte de nuestra historia, hace 675 años.
Más allá de la tradición religiosa, San Juan representa una idea profundamente humana: ”La necesidad de prepararse para un tiempo nuevo, dejar atrás aquello que nos impide avanzar y abrir el camino hacia la renovación”.
En la tradición cristiana, el bautismo simboliza precisamente eso: un nuevo comienzo, la regeneración y el nacimiento a una vida renovada. Las ciudades, salvando las enormes diferencias entre la dimensión espiritual y la vida pública, también necesitan, en determinados momentos, detenerse, reflexionar y recuperar el rumbo.
Y esa reflexión me conduce a una idea muy sencilla:
“Dime qué priorizas y te diré cómo gobiernas”.
Porque gobernar consiste, ante todo, en elegir prioridades.
Ningún Ayuntamiento puede resolver todos los problemas al mismo tiempo. Precisamente por eso, un buen gobierno se reconoce por aquello que decide poner en el centro de su acción política. Las prioridades revelan el modelo de ciudad, la capacidad de liderazgo y el compromiso con la ciudadanía.
En Telde, después de tres años de mandato de Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT), muchos vecinos siguen preguntándose cuáles han sido realmente esas prioridades.
Las prioridades de este Alcalde y su Gobierno no han estado orientadas a garantizar la funcionalidad y el correcto desarrollo interno del Ayuntamiento ni a dotarlo de los medios humanos y materiales necesarios. Muy al contrario, estos recursos se han visto mermados de forma progresiva. Ni siquiera han sido capaces de articular un contrato que permitiera dar respuesta al grave deterioro de las carreteras en nuestros barrios, con un reguero de baches por todos lados, ni de evitar la sangría económica derivada de la pérdida sistemática de subvenciones y financiación procedentes del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Gran Canaria. En definitiva, la mala gestión de este Gobierno ha terminado por relegar a las personas a un segundo plano, haciéndolas las principales perjudicadas de su falta de planificación y eficacia.
Y en el mientras tanto… los barrios siguen reclamando mantenimiento, limpieza y accesibilidad. Mientras tanto, las instalaciones deportivas siguen necesitando inversiones y planificación, la plantilla municipal continúa reivindicando mejoras laborales, una organización eficaz y un trato justo para garantizar unos servicios públicos ágiles y eficaces. Mientras tanto, áreas esenciales como urbanismo, economía y hacienda y contratación, así como numerosos proyectos estratégicos para la ciudad, continúan bloqueados y sin un futuro cierto. Es por éstos, y muchos otros ejemplos, que resulta legítimo preguntarse si las prioridades del Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT) han coincidido con las prioridades reales de Telde y de sus vecinos.
Claro está que los ciudadanos no evalúan una gestión por los titulares ni por las publicaciones en redes sociales. Cuando la coherencia se impone, los vecinos evalúan la gestión por la limpieza de sus calles, por el funcionamiento eficaz de los servicios públicos, por la atención que reciben las personas más vulnerables y por la sensación de que su ciudad avanza… o permanece estancada.
Quienes creemos en el municipalismo sabemos que gobernar significa escuchar antes de decidir. Significa caminar junto a los vecinos, patear los barrios, acompañar a las asociaciones y a los colectivos sociales, culturales y deportivos, pero también trabajar codo a codo con los comerciantes, autónomos, empresas y emprendedores que cada día abren sus puertas o levantan las persianas para sostener la economía local y generar empleo.
Esa ha sido siempre la forma de entender la política de Nueva Canarias Telde: una organización profundamente municipalista, construida desde la militancia, el trabajo cercano y el compromiso con el interés general, la justicia social y unos servicios públicos fuertes.
Porque la política útil no consiste en preguntarse qué necesita un gobierno.
La verdadera política útil comienza preguntándose qué necesita la gente; ¿Qué necesita la familia que no llega a final de mes?, ¿Qué necesita el joven que busca una oportunidad sin abandonar Telde?, ¿Qué necesita la persona mayor que espera unos servicios públicos de calidad?, ¿ Qué medidas urgentes se adoptarán para que cientos de familiar puedan acceder o conseguir una vivienda en Telde ?, ¿Qué necesitan nuestros comerciantes, autónomos y emprendedores para invertir, innovar y crear empleo? O ¿ Cómo potenciar el pensamiento crítico y creativo de nuestra ciudad para promocionar el talento ?.
Esa es la política en la que creo.
Una política que no deja a nadie atrás; Que protege a quienes atraviesan mayores dificultades y que, al mismo tiempo, crea las condiciones para que el tejido económico pueda crecer y generar oportunidades. Porque no existe justicia social duradera sin desarrollo económico sostenible sin inclusión y cohesión social.
Gobernar debe ser sinónimo de cuidar:
Cuidar a las personas.
Cuidar los servicios públicos.
Cuidar nuestros barrios y nuestro patrimonio.
Y cuidar el tejido económico que hace posible el bienestar colectivo.
Quizás ahora, después de las fiestas de San Juan, también sea un buen momento para que Telde emprenda su propia renovación.
No hablo del bautismo como sacramento, que pertenece al ámbito de la fe y merece el máximo respeto.
Hablo de una renovación cívica. De recuperar el rumbo. De volver a situar a las personas en el centro de las decisiones públicas. De regenerar la confianza entre la ciudadanía y sus instituciones. De construir un nuevo tiempo basado en la planificación, el trabajo y el compromiso con el bien común.
De pensar y definir una Telde que vuelva a creer en sí misma. Una ciudad con proyecto y con proyección de futuro; capaz de cuidar sus barrios, fortalecer sus servicios públicos, proteger su patrimonio histórico y cultural, impulsar el comercio, la actividad económica y el empleo, ofrecer oportunidades a nuestros jóvenes y garantizar que nuestros mayores vivan con la dignidad que merecen.
Una ciudad abierta, participativa, sostenible e innovadora. Una Telde que aproveche todo su talento y su enorme potencial para convertirse en un referente de desarrollo, cohesión social y calidad de vida en Canarias.
Porque no debemos olvidar que “Los gobiernos pasan, pero las ciudades permanecen”.
Y las mejores etapas de una ciudad comienzan cuando quienes la gobiernan comprenden que el verdadero liderazgo consiste en ponerse al servicio de su gente.
Y permítanme terminar con una convicción profundamente personal.
“No creo en la política que administra la resignación. Creo en la política que escucha, cuida, planifica y transforma”.
Escuchando; Porque nadie conoce mejor Telde que quienes la viven cada día.
Cuidando; Porque una sociedad se mide por cómo protege a las personas más vulnerables y por cómo acompaña a quienes crean empleo y oportunidades.
Planificando; Porque el futuro nunca se improvisa.
Y transformando; Porque gobernar no consiste en administrar la inercia, sino en construir, junto a los vecinos, una ciudad mejor de la que recibimos.
Ese es el liderazgo en el que creo.
Ese es el compromiso que merece Telde.
Y ese es el futuro que, entre todos, podemos construir.
José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde
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Un comentario
El boca chanclas cada vez que habré la boca perdemos votos, no diputes priorizar la defensa del feminismo que tanto se ha luyen nuestra organización mancillando a nuestra compañera. Cállate ya coño! Que no doy crédito que aún estés ahí, espero que mi querido Tino, haga majo y limpio porque muy mal nos seguirá dando en recuperar la confianza de los nuestros.