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QUINTA COLUMNA: «EL APAGÓN MENTAL Y LA BOTÁNICA ELÉCTRICA»

Hay campañas de acoso y derribo que exigen cierto talento, pero la que está sufriendo el concejal de alumbrado y parques y jardines últimamente parece redactada por un guionista de comedia absurda.

Vivimos en una era de posverdad tan avanzada que en la redacción de determinado medio de comunicación local ya no distinguen un cable de alta tensión de una raíz de candelabro.

Llevan semanas rasgándose las vestiduras con un doble mantra apocalíptico, por un lado, los supuestos fallos en el alumbrado público (nos quieren a oscuras, dicen); por otro, un presunto e imperdonable «arboricidio». La cumbre de este delirio periodístico ha llegado con la polémica de los «candelabros talados”, 8 (OCHO), para ser más concreto.

Uno lee las crónicas —por llamarlas de algún modo— y no termina de aclarar si al concejal se le acusa de talar un ser vivo fotosintético o de desenchufar una farola modernista. En su febril obsesión por morder la yugular del cargo público, el cronista de la prensa de alcantarilla maloliente ha mezclado la gimnasia con la magnesia, fundiendo los fusibles de la botánica y de la electricidad en un mismo drama. Al final, no sabemos si quieren que llamemos al jardinero o al electricista.

Pero claro, ¿de qué nos sorprendemos? Estamos hablando de un medio de comunicación con una elasticidad ética tan asombrosa que fue capaz de publicar una resolución judicial falsa sobre el propio concejal. Sí, falsa. Con dos bemoles y una rotativa. Alguien que es capaz de inventarse el veredicto de un juez en un papel oficial para hundir el prestigio de una persona, ¿de qué no será capaz? Si pueden clonar sentencias en su laboratorio de ficción, ¿qué les cuesta ver un bosque animado donde solo hay un cuadro de luces y 8 candelabros?

Lo de la sentencia falsa se dirimirá en los juzgados, lo de los candelabros y las farolas no sabemos dónde.

Lo fascinante de este linchamiento no es solo la demagogia de trazo grueso del plumilla de turno, obsesionado con destruir al personaje. Lo verdaderamente tierno es el paisaje que queda alrededor. Mientras se desata este festival de la mentira y el ridículo, asistimos al espeso, cómodo y táctico silencio de los socios de gobierno del concejal. Financiadores del medio maloliente.

Un silencio cómplice, de esos de mirar de reojo el sillón y silbar bajito, perfectamente compenetrado con el mutismo de algunos grupos de la oposición, PSOE vs NC, bravucones en las redes y en el medio de la fosa séptica del periodismo pero que callan en el salón de plenos como auténticos cobardes por el miedo “al que dirá”, la rata.

Grupos políticos que callan, pero asienten con la cabeza y se arrastran a sus pies mientras el periodismo de alcantarilla les hace el trabajo sucio y enfanga la vida del concejal.

Sigan así, muchachos. Sigan confundiendo los árboles con las farolas y la realidad con sus deseos. Al ritmo que van, la próxima gran exclusiva de su sección de investigación será que el concejal ha privatizado la fotosíntesis o que las bombillas LED sufren de ansiedad.

Que la fuerza —y un buen manual de conocimiento del medio de primaria— os acompañe, con este nivel, a los ciudadanos también.

Este es el Telde de los mediocres, donde el tuerto es el Rey en el salón de los títeres y marionetas del guiñol, del esperpento.

2 respuestas

  1. La oposición ha sido cobarde y han quedado retratados que se apuntan a un bombardeo mediático pero les entró chorrillo tener a Artíles cara a cara según leo.

  2. Buenos días. Lo más espeluznante de las noticias, del cruel papel del enredo, no son sólo las mentiras, que ya es grave. Es que hay personas y personajes que se las creen y encima lo divulgan en los corrillos más dañinos. La dignidad y la honestidad brillan por su ausencia en esta, nuestra querida ciudad. Ánimo a quiénes trabajan de verdad y no están siempre en la foto y callan hasta que la verdad sale con todo el peso de la justicia. Ánimo Juan Francisco y gracias Onda Guanche.

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