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«ONALIA BUENO SE EQUIVOCA AL RECHAZAR LA PRESENCIA DE PEDRO SÁNCHEZ JUNTO AL PAPA EN ARGUINEGUÍN»

La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, ha mostrado públicamente su rechazo a que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañe al Papa León XIV durante su visita al puerto de Arguineguín. Unas declaraciones que han generado debate político y social en Canarias, especialmente por el simbolismo que tendrá este encuentro en uno de los lugares que mejor representa el drama migratorio vivido en las islas durante los últimos años.

La regidora sostiene que Sánchez estuvo ausente cuando Mogán más necesitó el apoyo del Estado durante la crisis migratoria y considera que no merece participar ahora en un acto cargado de significado. Sin embargo, más allá de las legítimas discrepancias políticas, rechazar la presencia del presidente del Gobierno en una visita de estas características puede ser un importante error político e institucional.

El Papa no visita Arguineguín para participar en una confrontación partidista ni para reabrir heridas políticas. Su presencia tiene un profundo mensaje humanitario relacionado con la inmigración, la solidaridad y la dignidad de las personas. Precisamente por ello, la asistencia de las máximas autoridades del Estado debería interpretarse como una muestra de respeto institucional hacia Canarias y hacia un acontecimiento histórico que difícilmente volverá a repetirse.

Resulta comprensible que Onalia Bueno mantenga críticas hacia la gestión realizada por el Gobierno durante la crisis migratoria. Son críticas que muchos ciudadanos comparten y que forman parte del debate democrático. Pero una cosa es exigir responsabilidades políticas y otra muy distinta cuestionar la presencia institucional del jefe del Ejecutivo en un acto de relevancia internacional protagonizado por el Santo Padre.

La visita del Papa León XIV colocará a Arguineguín y a Canarias en el foco informativo mundial. Será una oportunidad única para recordar el esfuerzo realizado por vecinos, voluntarios, cuerpos de seguridad, administraciones públicas y organizaciones sociales durante los momentos más difíciles de la crisis migratoria. En ese contexto, la presencia de Pedro Sánchez no debería entenderse como un premio político, sino como la representación del Estado español ante un acontecimiento excepcional.

Pero además existe un elemento que parece haberse olvidado en medio de la polémica. El Papa viene a Arguineguín con un mensaje de reconciliación, humanidad, diálogo y encuentro. No viene a alimentar divisiones ni a convertir el muelle en un escenario de reproches políticos. Y precisamente por eso, la postura expresada por Onalia Bueno parece alejarse del espíritu del mensaje que representa el Santo Padre.

Si el Papa habla de tender puentes, de escuchar al diferente, de mirar al migrante con dignidad y de promover el entendimiento entre instituciones y pueblos, resulta difícil comprender una actitud que, antes incluso de producirse la visita, ya establece líneas de confrontación política. La alcaldesa tiene todo el derecho a discrepar de Pedro Sánchez y a criticar su gestión, pero rechazar su presencia en un acto de estas características transmite una imagen que poco tiene que ver con el mensaje de concordia que traerá el Pontífice.

Arguineguín no debería convertirse en una trinchera política el día que el Papa visite Canarias. Ese día el protagonismo no debe recaer ni en Pedro Sánchez ni en Onalia Bueno. El verdadero protagonismo corresponde a Canarias, a los migrantes que han pasado por sus costas, a los vecinos que vivieron aquella crisis, a los voluntarios que ayudaron en los momentos más difíciles y a quienes perdieron la vida buscando un futuro mejor.

Quizá la mejor oportunidad para la alcaldesa no sea pedir que el presidente no venga, sino aprovechar su presencia para trasladarle directamente las reivindicaciones históricas de Mogán y de Canarias. Porque las soluciones a los problemas de las islas nunca llegarán desde la ausencia, sino desde el diálogo, la exigencia y la defensa firme de los intereses de los canarios.

La política está llena de desencuentros, pero precisamente la visita de un Papa debería servir para recordar que las heridas no se curan levantando nuevos muros. Se curan construyendo puentes. Y si algo simboliza la presencia del Papa León XIV en Arguineguín es la necesidad de acercar posiciones, de escuchar y de comprender.

Por eso, rechazar de antemano la presencia del presidente del Gobierno puede terminar siendo un error político que reste fuerza al verdadero mensaje de una jornada histórica. Porque mientras unos hablan de agravios y reproches, el Papa viene a hablar de reconciliación. Y entre el enfrentamiento y el encuentro, parece evidente cuál de los dos caminos encaja mejor con el mensaje que Canarias proyectará al mundo ese día.

Juan Santana, periodista y locutor de radio

2 respuestas

  1. A mi me parece perfecta la reivindicación de Onalia, a qué viene ahora Sánchez a Canarias y más concretamente a Arguineguin cuando estuvo en el peor momento migratorio y no fue capaz de asistir aún estando de vacaciones en La Mareta Lanzarote a cuerpo de rey con toda su familia suegra inclusive pagado por todos los españoles.

  2. muy bien, este señor es un gamberro corrupto no ha venido nunca y ahora viene para la foto, que resuelva los problemas que tiene en su partido y deje a los Canarios tranquilos, caradura sinvergüenza 💣💣💣⚰️⚰️⚰️👎👎👎

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