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«LA INFUSIONES Y LOS TRASTORNOS MENTALES»

LA MANZANILLA no cura las enfermedades mentales, pero la evidencia científica demuestra que puede servir como un tratamiento complementario eficaz para reducir los síntomas leves de la ansiedad, el estrés y el insomnio.

LA TILA no puede curar ni tratar los trastornos mentales clínicos, pero funciona como un aliado natural suave para aliviar síntomas de ansiedad leve, tensión nerviosa e insomnio ocasional.

LA HIERBA LUISA  no cura los trastornos ni sustituye a la medicina psiquiátrica, pero cuenta con el aval de instituciones como la Agencia Europea del Medicamento para el alivio de los síntomas leves de la ansiedad, el estrés diario y los despertares nocturnos. Al igual que la manzanilla y la tila, esta planta contiene principios activos que actúan directamente sobre el cerebro.

EL TOMILLO no es un tratamiento ni una cura para los trastornos mentales clínicos, pero los estudios científicos indican que puede actuar como un protector del sistema nervioso y un modulador suave del estado de ánimo. Aunque se le conoce por sus usos culinarios y respiratorios, ensayos clínicos recientes confirman su capacidad para mitigar síntomas de estrés, ansiedad leve y fatiga mental. La aplicación del tomillo en el ámbito del bienestar psicológico se limita a síntomas de nivel leve o moderado:

1. Reducción de ansiedad y ánimo bajo.

2. Mejora cognitiva y fatiga mental, al proteger las neuronas frente al deterioro oxidativo y optimiza funciones como la memoria prospectiva y retrospectiva.

3. Calidad del sueño, al rebajar los niveles de activación generalizada del cuerpo y disminuir la presión arterial, facilita un descanso nocturno más eficiente y reparador.

Al tratarse de una planta con compuestos bioquímicos potentes, deben tomarse precauciones:

– El aceite esencial de tomillo a diferencia de la infusión, si su ingesta es desmedida puede provocar efectos adversos, como convulsiones, náuseas o problemas cardíacos, …

– Interacciones con psicofármacos como antidepresivos o ansiolíticos.

– Carece de efectividad para tratar patologías psiquiátricas mayores como la psicosis, el Trastorno Límite de la Personalidad o el Trastorno Bipolar, los cuales exigen un abordaje psiquiátrico riguroso.

LA CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES se realiza principalmente mediante dos manuales clínicos de referencia mundial: el DSM-5-TR (Manual Diagnóstico Estadístico, creado por la Asociación Americana de Psiquiatría y es el más utilizado en investigación y psicología clínica), y la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, de la OMS y es estándar para estadísticas de salud y diagnósticos médicos).

LAS GRANDES CATEGORÍAS CLÍNICAS DE LOS TRASTORNOS MENTALES son:

1. Trastornos del neurodesarrollo: TDHA, autismo y discapacidades intelectuales.
2. Espectro de la esquizofrenia: trastornos psicóticos con pérdida de contacto con la realidad.
3. Trastornos bipolares: alternancia de episodios de manía (euforia) y depresión.
4. Trastornos depresivos: desánimo persistente, falta de energía y pérdida de interés.
5. Trastornos de ansiedad: fobias, pánico y ansiedad generalizada por miedos intensos.
6. Trastornos obsesivos (TOC): pensamientos intrusivos y conductas repetitivas o compulsiones.
7. Trastorno por trauma: estrés postraumático derivado de eventos de violencia o peligro.
8. Trastornos disociativos: desconexión entre la memoria, la identidad y la conciencia.
9. Trastornos de conducta alimentaria: anorexia, bulimia y trastorno por atracón.
10. Trastornos del sueño: insomnio, apnea del sueño y narcolepsias.
11. Trastornos de la personalidad: patrones rígidos de conducta como el trastorno límite o antisocial.

Artículo de Tomás Arencibia Mireles.
Fotografía de Adriana Arencibia López.

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