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«PRIMERA LÍNEA PARA EL PELIGRO, ÚLTIMA LÍNEA PARA LOS DERECHOS»

Los profesionales del transporte sanitario vuelven a afrontar riesgos biológicos en primera línea mientras continúan reclamando reconocimiento, dignidad laboral y protección real.

Hablar hoy de posibles riesgos biológicos en Canarias, con la llegada de un barco relacionado con un posible caso de hantavirus, hace que muchos profesionales del transporte sanitario volvamos a sentir la misma sensación que ya vivimos años atrás.

Porque esto no es nuevo para nosotros.

Ya estuvimos ahí durante la crisis del ébola, entre 2014 y 2015, cuando se activaron protocolos especiales y muchos profesionales del transporte sanitario tuvieron que intervenir sin saber realmente a qué podían enfrentarse. Y volvimos a estar ahí desde marzo de 2020 durante toda la pandemia por COVID-19, realizando traslados, entrando en domicilios, atendiendo pacientes y exponiéndonos cada día mientras gran parte de la población permanecía confinada.

Siempre se nos exige estar preparados.

Siempre se espera que demos un paso al frente.

Siempre se cuenta con nosotros cuando aparece el peligro.

Pero después, el reconocimiento nunca llega.

Mientras muchos hablan de emergencias desde despachos o ruedas de prensa, nosotros somos quienes entramos en los domicilios, quienes realizamos los traslados, quienes permanecemos durante horas dentro de una ambulancia con pacientes potencialmente contagiosos y quienes, al terminar el turno, regresamos a casa con el miedo de poder llevar ese riesgo a nuestras familias.

Durante el COVID-19 muchos profesionales enfermaron, otros tuvieron que aislarse de sus hijos y familiares, y todos aprendimos a trabajar bajo presión extrema, con equipos de protección durante horas, jornadas interminables y un desgaste físico y psicológico que todavía hoy sigue pasando factura.

Y, aun así, después de cada crisis sanitaria, el sistema vuelve a olvidarse de nosotros, los profesionales de “primera línea”.

Se sigue hablando desde las instituciones y algunos sindicatos de “vocación” para justificar precariedad.

Se sigue normalizando que profesionales esenciales cobren salarios insuficientes, bajo la excusa de que “no hay dinero”.

Y se sigue negando un reconocimiento profesional, como es el Técnico en Emergencias Sanitarias, el cual es acorde a la responsabilidad real que asumimos cada día.

Hoy en día, muchos Técnicos en Emergencias Sanitarias seguimos siendo considerados laboralmente simples conductores o camilleros, pese a asumir funciones asistenciales, manejar situaciones críticas y exponernos a riesgos biológicos reales. Seguimos cobrando salarios que rondan los 1.200 euros, dicho de otra forma, un sueldo SMI, mientras ponemos en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias.

No somos héroes.

Somos profesionales esenciales.

Y precisamente por eso merecemos derechos, protección y reconocimiento.

No pedimos aplausos.

Pedimos reconocimiento.

Pedimos dignidad profesional.

Pedimos que se valore realmente el trabajo que hacemos día a día por la ciudadanía canaria.

Porque detrás de cada ambulancia hay profesionales que también sienten miedo, que también tienen familia y que, aun así, siguen acudiendo cuando los demás necesitan ayuda.

Canarias ya sabe quién estuvo durante el ébola.

Canarias ya sabe quién estuvo durante el COVID-19.

Y ahora, nuevamente, volverán a ser los profesionales del transporte sanitario quienes estén preparados para intervenir.

La diferencia es que seguimos esperando que algún día nuestros derechos lleguen tan rápido como las emergencias a las que acudimos.

Tanausú Alemán Gutiérrez. Técnico en Emergencias Sanitarias

2 respuestas

  1. desde el gobierno dicen que no hay dinero, pues bien que hay dinero para sus dietas y sus viajes.

    Desde el gobierno dicen que esto debe ser por vocación, de la vocación no comen nuestras familias.

    Nosotros no tenemos chalecos antibala, no somos inmunes a los virus, ni tampoco tenemos los huesos de goma, y nos exponemos a agresiones con arma blanca, nos exponemos a virus mortales y nos exponemos a sufrir accidentes y graves lesiones.

    Yo les diría a esos que dicen que este trabajo lo tendríamos que hacer por vocación, que sean ellos T.E.S. un día, y que se expongan a todos los peligros a los que se expone un T.ES., si un técnico en emergencias sanitarias, son tan demagógicos que te exigen una titulación para poder trabajar, y luego como el convenio es absurdo y obsoleto, se valen de ello las empresas para no reconocer la titulación que te exigen, y que trabajes como conductor o como ayudante, ni siquiera estamos reconocidos como sanitarios.
    Todo esto lo debería saber la gente, aunque creo que les daría igual, lo único que les importa es que cuando pulsen el botón rojo tengan la ambulancia debajo de su casa, sin importar lo precario o las penurias que estén pasando esas personas que acuden en su ayuda.
    Espero que esto cambie algún día, pero viendo cómo funciona en este país el gobierno, los diputados, los sindicatos, y las empresas, no auguro un buen futuro en este gremio de profesionales.

    un saludo

  2. que los lleven para la MONCLOA y allí los atienden los que cobran por no hacer nada, que coño van a traerlos aquí, para acabar con los canarios, que coño es esto hay que salir a la calle para que estos sinvergüenzas, se dejen de tomarnos el pelo y se den cuenta que aquí tenemos 🥚🥚🥚

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