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BARRIOS VERDES CULMINA CON ÉXITO SU PROYECTO DE TRANSFORMACIÓN URBANA EN TELDE

Lo que comenzó en 2019 como una respuesta vecinal frente a la degradación de solares abandonados en Telde, es hoy una realidad que ha cambiado para siempre el aspecto y la convivencia en el barrio. La Asociación Barrios Verdes hace balance de una etapa donde el trabajo «mano a mano» ha logrado lo que parecía imposible: transformar escombros y olvido en espacios recuperados para la biodiversidad y la convivencia. Este modelo de gestión ciudadana, hoy reconocido a nivel estatal, se ha consolidado como un modelo de innovación social y resiliencia climática.

El motor del cambio: el ejemplo de Melenara

La transformación se inició en los terrenos abandonados colindantes a la urbanización Costa Jardín en Telde, partiendo de la fuerza de sus propios vecinos y vecinas. A estos primeros 5.000 m² se sumaron otros 9.000 m²,  junto al CEIP Príncipe de Asturias. Estos espacios son ahora parques urbanos educativos donde la biodiversidad autóctona ha vuelto a florecer. Este modelo participativo, de recuperación y de acción colectiva, se replicó en otros espacios del municipio, poniendo a prueba un sistema de cogestión y gobernanza del territorio replicable a varias escalas. 

Articulado a través de la Asociación Barrios Verdes, este movimiento ha recibido, a lo largo de sus 8 años de historia, el apoyo de Participación ciudadana del Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Telde. 

Además, el proyecto ha sido seleccionado por la Feitoria Verde (Estudio Climactiva 2025) como una de las 11 iniciativas ciudadanas ejemplares en España para combatir el cambio climático. En este mismo sentido, el proyecto integra los objetivos de la Agenda Canaria de Desarrollo Sostenible 2030, enfocándose en la salud, la educación de calidad y las comunidades resilientes y sostenibles.

Un trabajo comunitario y participativo

Uno de los hitos más significativos del proyecto fue el diseño participativo del parque. Las familias del barrio y el alumnado del CEIP Príncipe de Asturias diseñaron los espacios, mientras que las quedadas vecinales fueron haciendo realidad el sueño. Más de un centenar de personas ha contribuido al resultado. Es destacable la tenacidad de un conjunto de familias que ha sostenido la continuidad del proceso, reuniéndose periódicamente para realizar el seguimiento, trabajar con sus propias manos en el terreno, instalar fontanería y mobiliario y cuidar del entorno.

“Lo que comenzó en Melenara es sólo el principio. Nuestra meta es que sirva de inspiración y poder extender esta marea verde a otros lugares de la isla. Una muestra de que, cuando la ciudadanía toma la iniciativa, es posible construir un futuro más humano y corresponsable”, manifiesta Cristina Fernández Gil, portavoz de la Asociación Barrios Verdes.

Este 2026 el proyecto se ha centrado en consolidar las zonas de sombra y equipamiento deportivo y lúdico, además de sistematizar el aprendizaje en una memoria pedagógica para que otros barrios puedan replicar el modelo.

Resiliencia y comunidad

Incluso durante la crisis del COVID-19, la comunidad mantuvo su compromiso, realizando asambleas por videoconferencia y cuidando la vegetación en los periodos permitidos para conectar con la tierra.

Como destaca María Jesús, vecina participante: «El territorio tiene ahora esos hitos de la vecindad, del trabajo en equipo… transformados en seres vivos». El proyecto no sólo ha plantado árboles como tabaibas dulces, balos o pinos marítimos, sino que ha aplicado la «Teoría de las ventanas rotas», demostrando que cuidar lo común genera respeto y belleza en el entorno.

Sobre el movimiento Barrios Verdes: una marea imparable

Nacido en Telde, el movimiento Barrios Verdes se teje con el objetivo de favorecer la creación de zonas naturales promovidas y gestionadas directamente por la ciudadanía. Plantar árboles es a la par práctico y simbólico: el acto de dar vida a un nuevo ecosistema para impulsar un cambio de modelo en la planificación y gestión municipal, donde la administración, las personas técnicas y las vecinas y vecinos trabajan de forma coordinada. 

Nacida inicialmente como forma de asociación, el colectivo de vecinos y vecinas ha impulsado y acompañado otras iniciativas en Telde comprometidas con la transformación ecosocial de su entorno. Para dejar constancia de ello, el proyecto ha realizado un inventario de iniciativas Barrios Verdes, en que se identifican 38 proyectos activos en Telde (desde Jinámar hasta Ojos de Garza). “Descubrimos que no éramos los únicos soñando: hay una red invisible de personas (la mayoría mayores de 60 años) que mantienen huertos, plantan jardines y cuidan plazas por puro amor a su barrio”, sostiene Cristina Fernández Gil.

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