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«¿Aún sigues creyendo en ti?»

Hay aspectos que son claves para poder responderse así mismo esta cuestión.

Primer aspecto

En la historia del ser humano la forma vital en la que vives tu vida es de gran importancia. ¿La vives desde la acción, desde el movimiento exterior o desde el movimiento interior o afortunadamente desde ambos?

Existe una capacidad de racionamiento propia de toda persona con sentido común. Racionar modulando las propias fuerzas y recursos en base a evitar su desgaste absurdo y en base al flujo preventivo de los mismos.

En este primer aspecto, la cuestión que planteo es: ¿Somos esclavos de nosotros mismos o nos permitimos mirar y actuar con visión periférica?

Segundo aspecto

Consideras que tus opiniones sobre temas varios son apropiados a la información que posees sobre cualquiera de ellos y ¿además te interesas en recopilar información desde todas las fuentes posibles y no la que se “impone” por sistema y de forma convencional.

¿Tu opinión expresa lo que sientes o expresa lo que los demás desean escuchar? ¿Eres capaz de creer en ti y desarrollar un criterio propio pacifico, lo cual no significa inactivo o tu opinión y tu criterio se conjugan en diferentes tiempos que cuando se intentan comunicar entre ellos no existe conexión posible?

Tercer aspecto

La moda asociada a desarrollar un cuerpo disociado de la salud más bien como una manera de exponer el narcisismo desde la corteza y superficie comienza a ser un obstáculo para obtener un semblante balanceado de lo que un “todo” significa. Esta desestructuración hace que toda la carga y focalización la pongamos lejos del engranaje holístico universal. Parece que no ha quedado del todo claro que el cuerpo, la mente y el espíritu son indivisible. Hora de recordarlo.

Llegado a este tercer aspecto ¿Sigues confiando en ti?

Creo que esta confianza prioritaria para tener una vida lo más saneada posible proviene de centralizar la estructura (tu cuerpo), la bioquímica (tus alimentos), lo emocional (unificar la versión más compleja de ti mismo con la versión más básica para obtener el jugo de la esencia), lo energético (lo que hace que cada mañana te levantes con vitalidad y con deseos de seguir adelante) y de tu relación con el entorno (laboral, personal y tu entorno interior).

¡Confía en ti!

Te propongo que escribas un prefacio y un epilogo de tu vida y que busques las claves ocultas que convertirán la confianza en algo que no es anexo sino en aquello que es tu característica esencial y después vendrá la magia de los objetivos conseguidos.

Notas

Prefacio: Cosa que se dice o se escribe como introducción para lo que es el asunto principal de un discurso o tratado.

Epílogo: Parte final de un discurso o de una obra literaria en la que se ofrece un resumen general de su contenido.

Pedro Fleitas González