miércoles, 19 mayo, 2021

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“Una sentencia en tela de juicio (II)”

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La sentencia de la magistrada, Mónica Oliva no puede ser mas inconsistente, teniéndose que amparar en el testimonio de uno de los acusados, que el denunciante saca de la querella, para dejarlo libre, pese haberle pedido 60.000 euros de indemnización,(página 2 de la sentencia), con la condición de que sacrifique al compañero que durante casi una década colaboró gratis con su diario, no solo con una inversión de miles de horas, trabajo, desgaste y esfuerzo, sino también económicas,  de miles de euros.

La sentencia  del penúltimo caso de Guillermo Reyes,  data de 2007 y hay que ponerla en tela de juicio porque es un insulto a la inteligencia que se condene a una persona por llamarle a un político “penco o mala persona”, (página 1 de la sentencia) o usar el término “paladín” que queda acreditado fue usado por otros foreros, en el diario TeldeActualidad, como también quedó demostrado y se podrá ver cuando se emita el vídeo del juicio de marras. Para más inri, como también se verá en el vídeo, el denunciante confiesa que no sabía que significaba la palabra “paladín”, que por otro lado, puedo demostrar, llegado el caso y el momento, (si me lo desmiente), de que el que puso ese mote fue el propio Carmelo Ojeda, quién por entonces, como se dijo en el juicio tenía una “clara y manifiesta animadversión con Guillermo Reyes”. De hecho, por aquel entonces, ni se saludaban.

La jueza que me condena por el uso de esas palabras fue la misma que condenó a 18 meses de cárcel, a 10 años sin trabajo, o sea, a la indigencia, arruinándole la vida con argumentos falsos y manipulados del mismo denunciante, como quedó demostrado en la sentencia absolutoria. Y ahora lo intenta conmigo, utilizando en los dos casos, el juego sucio, la mentira, la manipulación, engañando a la magistrada, para destruirle la vida a Ildelfonso, que salió absuelto de la condena cruel y desproporcionada de Mónica Oliva y ahora lo intenta conmigo, habiendo conseguido, en primera instancia, al igual que con Ildelfonso, que la magistrada me haya condenado.

Yo le preguntaría a Mónica Oliva si el modus operandis del mismo denunciante no es de penco y de mala persona. Si usar la justicia de forma ruin y maliciosa, con el dinero de los contribuyentes  para generar crispación, enfrentar a la ciudadanía y hacer daño a quiénes no se doblegan a sus intereses, como se reprobó por parte de la corporación municipal en el pleno del pasado, día 4 de Abril, no es de penco y de mala persona.   Me gustaría saber la opinión de Mónica Oliva sobre la utilización maliciosa de la Justicia o de los jueces del denunciante, que embarca en sus conspiraciones, no solo a profesionales y medios de comunicación a quienes parece que compra y subvenciona, sino que también utiliza a jueces, no solo a Mónica, como ha quedado demostrado, sino también ha utilizado a la decana de Telde, (trasladada a Tenerife) a la que le costó una imputación y un expediente disciplinario, por ordenar desmantelar y cerrar tres emisoras de radio en Telde y detener a 9 profesionales, (entre los detenidos, Antonio Uche), al dictado de una denuncia falsa de un trabajador del hermano del denunciante. A lo mejor no le debo llamar penco y mala persona, a Guillermo, según Mónica Oliva, sino concejal travieso.

Hay que reconocerle a Guillermo que al parecer ha conseguido amordazar y doblegar a la gran mayoría de los medios de comunicación de Telde, comprando unos y subvencionando a otros. De hecho, uno de ellos, el libelo, Telde Noticias está en su propia sede política. Don dinero, poderoso caballero. Conviene aclarar que Guillermo no compra y subvenciona a los medios para vender su gestión, porque es inexistente, sino para amordazarlos, para que refleje sus payasadas en el pleno su nuevo mensaje que es de “salvador de Gran Canaria”, machacar especialmente al PP y NC y quitar de en medio a quién haga falta, ya se encarga el por vía judicial de intentar aburrirlo con querellas. El propio, Carmelo Ojeda me ha dicho en multitud de ocasiones que Guillermo va diciendo por todas las esquinas que no descansará hasta que me vea preso. Como si metiéndome en la cárcel se acabaran los problemas en Telde. A menos que yo sea su problema. Ya lo creo que soy un problema, conmigo y con Florentino López, que tiene los genes de su padre, mi amigo del alma, López Galán, de rigor e independencia y claridad de ideas.

Tanto Floren como yo hemos dicho hasta la extenuación que no tenemos nada contra Guillermo. Si quiere hablar con nosotros no hay ningún inconveniente. Además, no le cobramos. Pero eso si, jamás nos vamos a doblegar. Ni Floren ni yo nos vamos a presentar a las elecciones. Quien necesita a los medios y los votos es Guillermo. La invitación sigue abierta. Y si lo que quiere es guerra, que le quede claro que está mordiendo en hueso y que no engañará a nadie con el victimismo de que se le veta, porque las puertas están abiertas. Y gratis, porque ni Floren ni yo necesitamos su dinero, ni el de su partido. Esta oferta de dos en uno, es la última,  juventud con experiencia e independencia y la mía propia, con más de 30 años en el ejercicio de la comunicación, desde locutor a redactor, hasta director y fundador de medios. De hecho, me inicié en este mundo, antes de que comenzara el primer mandato democrático. Cuando Guillermo llegó a la política yo llevaba más de 15 años en los medios. Y por si sirve de algo, también empecé unos cuantos años antes que Carmelo Ojeda.

En lo que refiere al papel jugado en esta trama por “el compañero”, Carmelo Ojeda en lo que a mi respecta estoy dispuesto a pasar palabras, pero en este caso, si entre otras cosas, llegada una sentencia condenatoria, Carmelo Ojeda, no veta en TeldeActualidad la campaña de solidaridad que voy a poner en marcha para recaudar fondos para pagarle la indemnización a Guillermo Reyes.

Continuará…

Manuel Ramón Santana, natural de Telde, es profesor especialista en Educación Especial, (Universidad de Burgos)

Florentino López Castro

Florentino López Castro

1 comentario en «“Una sentencia en tela de juicio (II)”»

  1. Mi madre. Qué culebrón. Manuel Ramón tiene que seleccionar mejor a sus compañeros. Aunque también es verdad que con estas revelaciones ponen en guardia a los que no conocen el rostro verdadero de Carmelo, entre ellos su ejercito de fotógrafos que le hacen gratis el trabajo y no les invita ni a un vaso de agua.

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