lunes, 8 marzo, 2021

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El Herbalife Gran Canaria logra su primera victoria liguera ante el Rio Natura Monbus (72-57)

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Defender es una cosa seria. Hay que llevar el esfuerzo al límite, mantener siempre alto el nivel de concentración, conocer bien los entresijos del juego -para ocupar la posición correcta, evitar los bloqueos y cortar las líneas de pase- y no bajar nunca los brazos. A la hora de proteger el aro propio, además, no se puede vivir sólo del talento. Y luego, después de toda esa teoría, en el arte de custodiar una canasta, está lo que hace Edy Tavares: cerrar -desde sus 220 centímetros de altura- la zona, apagar la luz al rival de turno en ataque y condicionar por completo un partido desde la retaguardia. Todo eso y más, una auténtica exhibición, lo firmó ayer -letra sobre letra- el pívot caboverdiano para iluminar el camino del Herbalife Gran Canaria hacia su primera victoria de la temporada tras pasar por encima del Rio Natura Monbus (72-57).

El partido había consumido seis minutos y 27 segundos cuando Tavares saltó al parqué del Gran Canaria Arena para sustituir a Levon Kendall, que aún busca su sitio entre los planes de Aíto García Reneses. El marcador, en ese momento, se agitaba con calma, casi por una simple cuestión de inercia y después de una serie de desajustes varios (11-7, a favor del Granca). Fue entonces cuando la figura del joven jugador africano se plantó en la cancha y la proyección de su sombra achantó al Rio Natura, un conjunto que se había presentado en la Isla bajo la condición de efervescente líder de la Liga Endesa tras arrasar a La Bruixa d’Or en la primera jornada del ejercicio.

18 puntos de ventaja

Tavares mandó parar y un parcial 23-9 disparó al Granca (34-16, min. 17). Entre el punto de partida y el culminante de la racha amarilla, el cinco caboverdiano sólo anotó dos puntos -para elevar la ventaja hasta los siete puntos (22-15)-, un dato poco relevante en el tráfico ofensivo. Su influencia en el juego, sin embargo, se manifestó desde la defensa. Al Rio Natura, durante once minutos, se le hizo de noche al atacar. Cerca del aro chocó una y otra vez con la imponente silueta de Tavares -cerró el partido con cuatro tapones-, una presencia que multiplicó la eficacia defensiva de su equipo: bien protegida la pintura por el pívot, los jugadores exteriores mordían por la zona de perímetro.

Y así, con Tavares en plan abusador, Tomás Bellas empeñado en hacer correr al equipo, Txemi Urtasun firme en la marca sobre Corbacho -el escolta balear cerró la primera parte con sólo tres puntos anotados-, y Brad Newley y Eulis Báez sumando en las dos costas, el Herbalife Gran Canaria firmó una primera mitad deliciosa, tan agradable que incluso la complicada -y evidente- adaptación de piezas como Kyle Kuric, DaJuan Summers o Kendall pareció un asunto menor al descanso (40-23).

Capaz de bordarlo durante los dos primeros cuartos, este Granca, en pleno proceso de búsqueda de sí mismo, también se enreda entre sus propias dudas. Como sucedió en el estreno, ante el Real Madrid, el grupo de García Reneses no mantuvo el nivel de juego y exigencia durante el tercer periodo y acabó sentado en el diván: débil en defensa -Corbacho, desatado, sumó 12 puntos- e inquieto, por momentos, en ataque.

Con el Herbalife en caída, el Rio Natura Monbus encontró un atajo para fantasear con la remontada. Entre Maxi Kleber, Pavel Pumprla, Rafa Luz y Alberto Corbacho se las apañaron para dejar la ventaja local por debajo de los diez puntos (50-42). Ante esa amenaza, el Granca se lo tomó con calma. Como la gente del mar, entendió que los doce segundos de oscuridad entre cada fogonazo de luz revelan la información más importante que transmite un faro: esperó su momento cuando peor pintaba todo, buscó y encontró la ráfaga de viento más favorable y dio con la ruta que llevaba a su destino. Sin desesperar, sin excesos, sin caer en el drama, buscó a Kyle Kuric, el jugador que supuestamente debe marcar la diferencia en ataque y que hasta ese momento, en 72 minutos de juego, sólo había anotado dos puntos.

Triple decisivo

Con el Rio Natura al acecho, y casi a tiro de piedra (57-48, min. 32), Kuric se quitó un peso de encima: anotó un triple que resultó decisivo (60-48). La acción liberó al escolta de Indiana, que terminó el duelo con 10 puntos sumados, y desató al Herbalife Gran Canaria, que no permitió mucho más a un rival que ante la evidencia izó la bandera blanca, recogió los bártulos y se fue a Galicia a la espera de tiempos mejores.

El Granca de Aíto García Reneses ya enseña los dientes, aunque de momento sólo sean de leche.

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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