miércoles, 19 mayo, 2021

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Carta apócrifa de Guillermo a los “indignos”

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Si un apóstol vendió al gran maestro por unas cuantas monedas, por qué no iban ustedes a hacer lo mismo con este Barrabás que ha querido expulsarme del templo de oro que quiero terminar de construirme en el ayuntamiento si gano en el 2015. En esas estoy y cuento con ustedes, al fin y al cabo, todo ayuntamiento gasta siempre en bombo y platillo y ustedes han dado sobradas muestras de saber tocar el bombo y la trompeta.

Mis socorridos indignos:

Sean estas mis primeras palabras para reafirmarles que han hecho lo mejor para sus intereses personales y sus respectivas pymes informativas. Debo reconocerles que me ha costado poder convencerles de que todos íbamos a salir ganando si el irreverente e insobornable Manuel Ramón, pasaba a mejor vida, periodísticamente hablando claro. Silenciarlo, amordazarlo, acogotarlo y si puedo finalmente encarcelarlo será bueno para que la crispación reinante vuelva a sus cauces establecidos por mí desde hace mucho.

Creo que ha llegado el momento que establezcamos una relación más cordial entre nosotros que porque no, podría traducirse también en comerciales, toda vez que mi último cartucho en la política necesitará de más voceros que nunca antes.

Dinero hay porque siempre habrá para quien sepa jugar su papel en esto de la política, la comunicación y los negocios. Atrás deberán quedar pues ya aquellas colaboraciones radiofónicas, televisivas o periodísticas que durante tiempo les hizo gratis el incorruptible. Atrás deberán quedar los saludos, los corrillos, las llamadas y hasta las disculpas que puedan darle atisbo alguno de fuelle a quien me ha amargado la existencia política desde hace años. Atrás y para siempre, deberá quedar cualquier reconciliación, amparo o doble juego con él, salvo que quieran rescatar de mi memoria episodios que no les aconsejo siquiera pueda poner en manos de mi caro buffete de esbirros jurídicos. No tienen que agachar la cabeza ante las personas decentes que les pregunten por la calle por qué han optado por mí en vez de por Manuel Ramón, simplemente miren hacia otro lado, como hago con tantas cosas que han ocurrido a mi alrededor y que ahora habrá menos posibilidades de que salgan a la luz.

Si un apóstol vendió al nazareno por unas cuantas monedas, por qué no iban ustedes a hacer lo mismo con este Barrabás que ha querido expulsarme del templo de oro que quiero terminar de construirme en el ayuntamiento si gano en el 2015. En esas estoy y cuento con ustedes, al fin y al cabo todo ayuntamiento gasta siempre en bombo y platillo y ustedes han dado sobradas muestras de saber tocar el bombo y la trompeta.

Me despido ya de ustedes y no me lo tomen textual.

Sigo sus pasos y ahora que han considerado tenerme el respeto que merezco, espero sigan en la senda que tantas satisfacciones dio al ronco durante tiempo y que ahora desprecio por considerarlos a ustedes mejor, más capaces, de venderse al… peor postor.

Un abrazo envenenado

Guillermo

(*) Manuel Ramón Santana, natural de Telde, es profesor especialista en Educación Especial, (Universidad de Burgos)

Florentino López Castro

Florentino López Castro

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